El premio Nobel de Economía y pensador Paul Krugman ha publicado este jueves un artículo en la edición digital de 'The New York Times' --diario del que es columnista-- en el que, pese a comprender "que no es fácil" estar en la piel del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y destacar que apenas tiene opciones de movimiento, critica que las medidas de austeridad que ha propugnado Rajoy este miércoles en el Congreso "no tienen ningún tipo de sentido".
El economista asegura que el anuncio del recorte de los 65.000 millones de euros --que se generarán con el aumento de impuestos y el recorte del gasto-- incidirá de forma negativa en la recesión en la que se halla sumida España. Así que se pregunta de qué va a servir ahogar la maltrecha economía española y sumir a los ciudadanos aún más en un pozo sin fondo.
Krugman destaca que el problema de España es un problema a tres niveles, siendo el mayor problema el de los bancos. A continuación, está el problema de la deuda soberana, según este premio Nobel. Pero, lo que hace que el problema de la deuda sea "tan grave" --siempre según Krugman-- es "el problema subyacente de la competitividad". Y añade algo que anteriormente ya ha sido secundado por otras voces: "España necesita aumentar las exportaciones para compensar los empleos destruidos cuando reventó la burbuja inmobiliaria". Anteriormente, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, había citado la crisis en Europa como uno de los lastres que frenaba la recuperación económica en EEUU.
Pero Krugman va más allá en su análisis, y augura que el país se enfrenta a "años" de fuerte recesión, hasta que los costes hayan caído a un nivel en que puedan ser competitivos con el del resto de Europa, hasta que consiga ganar en competitividad.
Y apunta que la estrategia europea, "franca y brutal", es ahogar a los países deudores para que alcancen el crecimiento. Pero esto, según el Nobel, supondrá que los estados 'ahogados' lleguen a altos niveles de paro. Es decir, que Krugman apunta, más o menos, que lo que está consiguiendo la UE --a través del dedo ejecutor de Rajoy-- es que caigamos en recesión y nuestros niveles de paro aumenten.
Y ese es, precisamente, el problema: "Rajoy impone [a los ciudadanos] una austeridad más dura que elevará el desempleo, mientras no hace mella en el problema fiscal o el problema de competitividad". Es por ello por lo que el economista se pregunta cuál es el sentido de estos recortes que, además, califica de dolorosos ya al titular el artículo, algo así como "Dolor inútil en España".