Las dos grandes patronales catalanas, Foment del Treball y Pimec, han empezado a analizar el efecto que tendrá su fusión en las estructuras de cada organización. Los negociadores dan por sentado que la unificación causará solapamientos de oficinas y servicios y estudian cómo reducir sus costes y mejorar su eficiencia. El dilema en esos casos será, por ejemplo, qué oficinas se cerrarán, las de Pimec o las de Foment.
En la mesa de la negociación están ya los balances económicos de las organizaciones que forman parte de Foment y Pimec. Los dirigentes de cada patronal defienden sus estructuras frente a la de su nuevo socio, por lo cual la discusión se centra en el terreno de la búsqueda de la eficiencia económica.
El primer paso ha sido el contraste de los resultados de cada organización. Foment cerró el 2011 con un superávit simbólico de 32.844 euros y unos ingresos de 21,8 millones de euros, de los que un 78% (17 millones) son fondos públicos para programas de formación y subvenciones. En cambio, Pimec obtuvo un beneficio de 800.000 euros en el 2011, con una dependencia de fondos públicos del 40%. A priori, la menor exposición de Pimec al recorte del presupuesto público permitirá a la organización sobrellevar mejor un difícil 2012 también para las cuentas de las patronales.
PLAN DE REESTRUCTURACIÓN / Al igual que en los anteriores intentos de fusión, las organizaciones con implantación territorial de Foment son las más reacias a la integración ante el peligro de perder poder político e incluso arriesgarse a sufrir los efectos del plan de reestructuración. En algunas ciudades, pueden coincidir varios locales de Pimec, de gremios de Foment y de sus organizaciones territoriales.
En una de esas patronales territoriales de Foment se apela a la «representatitividad» para resistirse a sufrir una disolución o a ceder poder y estructura a Pimec. Pero ese debate es uno de los principales riesgos para la fusión, según fuentes de la negociación, porque Pimec está dispuesta a coger el guante para demostrar a cuántas empresas representa cada patronal.
En las últimas semanas, ha habido «avances importantes» en la negociación, según admiten fuentes de Foment, aunque prefieren no dar detalles. El calendario que se está perfilando para la unión está dividido en dos fases. En julio, Foment y Pimec convocarán sendas juntas extraordinarias para dar el visto bueno a la última fase de la fusión, en la que se entrará en los detalles técnicos a partir de septiembre.
El presidente de Pimec, Josep González, indicó el martes que es probable que antes del verano haya un desenlace positivo de las conversaciones y dio pistas del esquema de la fusion. Puso como referente al unidad sindical de CCOO y UGT, que actúan como un solo sindicato pero manteniendo su independencia.
SERVICIOS COMPARTIDOS / En el caso de las patronales, se compartirán algunos servicios y se creará un órgano que unificará la representatividad al 50% dividida en grandes empresas para Foment y pymes para Pimec. La nueva patronal no tendrá un presidente único, sino que cada organización mantendrá el suyo.
Por tanto, no se trataría de una fusión al 100% sino más bien una adaptación del esquema patronal español, con la CEOE para grandes empresas y Cepyme para las pymes, pero con un reparto de poder igualitario entre Foment y Pimec.