De receptoras a recaudadoras de fondos. Este es el perfil que se ha diseñado para las antiguas cajas de ahorros catalanas que han dejado de ejercer como entidades de crédito y ahora deben centrar toda su actividad en mantener la antigua obra social. Menos La Caixa, que conserva la mayoría del capital de CaixaBanc y puede convertir el dividendo en aportación a su fundación, las otras cajas habrán de adaptarse a lo que dispone el proyecto de ley que aprobó ayer el Govern. Los aspectos básicos ya fueron difundidos por EL PERIÓDICO el pasado 16 de junio.
El texto diseña unas nuevas fundaciones de carácter especial (con nombre distinto al de la caja), en las que podrán tener presencia las entidades fundaron las cajas, pero que deberán tener un patronato más plural y abierto a personalidades del ámbito donde actuaban las cajas de ahorros. Lo más probable es que de las fundadoras del banco Unnim, hoy 100% del BBVA, surjan las fundaciones especiales de Sabadell, Terrassa y Manlleu. Aunque hoy tienen un régimen jurídico distinto, las antiguas Laietana y Penedès también deberán seguir el camino que marca el proyecto de la Generalitat. En el caso de CatalunyaCaixa, que hace unos meses ya avanzó en la constitución de su fundación, tiene como punto de partida una mejor situación financiera, tanto por disponer de un fondo constituido antes de que el FROB entrara del todo en Catalunya Banc, como por la obtención de ingresos propios en sus actividades más emblemáticas, como La Pedrera, Món Sant Benet Bages) o MónNatura en el delta del Ebro.
La principal preocupación de las futuras fundaciones será la de obtener nuevos recursos, sobre todo para atender la variada obra social y asistencial que dependía de la caja. Para ello, será imprescindible contar con nuevos mecenas, tal como ya ha sugerido la conselleria. Baste recordar que en el 2008, antes del impacto de la crisis financiera, el conjunto de las caixes mencionadas aportaba 135 millones a sus respectivas obras sociales.
Esta es la tercera vez que la Generalitat legisla sobre cajas. Las tres, desde el 2008 hasta ahora, como complemento (más bien, reacción preventiva) de la legislación estatal. La que debatirá el Parlament, intenta también ser un freno a lo que dispuso el Gobierno el pasado mes de febrero, cuando con motivo de la entrada del FROB en las cajas, se dispuso que las obras sociales se convirtieran en fundación dependiente del Ministerio de Economía. Pese a los desmentidos posteriores, ahora se trata de blindar la competencia catalana.