Contra todo pronóstico, en el Ministerio de Hacienda la oferta de Bruselas para retrasar un año, hasta el 2014, la obligación de situar el déficit público en el 3% del Producto Interior Bruto (PIB) genera muchas dudas. Pese a que los analistas dudan de que España vaya a cumplir con los actuales compromisos en el 2012 (déficit de 5,3% de PIB) y el 2013 (3%), fuentes del ministerio que dirige Cristobal Montoro opinan que si el Gobierno aceptara la propuesta o lo pidiese de motu proprio podría ser contraproducente. Su argumento es que podría acentuar aún más la crisis de confianza que castiga a la deuda española.
La propuesta de Bruselas no es firme. La Comisión Europea anunció el 30 de mayo que si Mariano Rajoy se compromete a presentar antes de que acabe julio un plan de ajuste presupuestario plurianual "convincente" para 2013 y 2014, que detalle cómo va a garantizar la reducción sostenida del déficit del Estado y las comunidades autómas, estudiará dar un año más de plazo a España para cumplir con el déficit. No obstante, este escenario se planteó cuando España aún no se había visto forzada a pedir un rescate para la banca. La situación cambió sustancialmente el pasado fin de semana y podría cambiar aún más después de las elecciones griegas.
La estrategia de comunicación del Gobierno en este tema parece continuar la estela del camino emprendido con la petición de rescate. El Ejecutivo negó hasta última hora que España fuese a pedir ayuda a Europa, al igual que ahora rechaza que vaya a aceptar la posible oferta de sus socios.
Tanto es así que un periodista preguntó a al comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, en la rueda de prensa en la que presentó las recomendaciones de ajuste, que por qué la UE facilitaría a España un año más si no lo había pedido Rajoy. La respuesta de Rehn fue que de las conversaciones mantenidas con el Gobierno español se desprendía que este ve con buenos ojos la propuesta.
Sin embargo, las fuentes de Hacienda consultadas consideran que si España se acoge a un aplazamiento cabe la posibilidad de que lo pague en los mercados, al tiempo de que podría lanzar el mensaje a las comunidades autónomas de que también ellas pueden relajarse, cuando la intención del Ejecutivo es que se aprieten el cinturón al máximo. No obstante, estas fuentes reconocen que tras la petición de ayuda financiera a Europa todo está en el aire y el escenario podría variar en las próximos semanas, especialmente en el Consejo Europeo que se celebrará a finales de junio.
Siguiendo este razonamiento, el Gobierno no prevé aprobar este viernes el mecanismo que permitirá la emisión de deuda autonómica con la garantía del Estado, los llamados hispabonos. La petición del rescate ha trastocado el calendario, dado que, según Hacienda, no tendría sentido aprobar ahora un instrumento para que el Estado avale a las comunidades con dificultades para financiarse cuando la deuda española alcanza estos días intereses récords. Los hispabonos, por tanto, no se aprobarán hasta que se despejen las dudas sobre España.