¿Catalana o francesa? Un dilema. Eso es a lo que se enfrentarán los más de 250.000 mutualistas de la Agrupació Mútua (AM) cuando celebre en unas semanas la asamblea extraordinaria para decidir si la entidad pasa a manos de Fiatc o del RACC y su socia francesa Assurances du Crédit Mutuel (ACM).
«Se trata de elegir entre formar parte de otra mutua catalana para crear una más grande o integrarse en un grupo dominado por una aseguradora francesa», explican fuentes conocedoras del proceso. Ambas ofertas, las dos únicas que han superado el proceso de selección, coinciden en garantizar todos los puestos de trabajo de la entidad centenaria, intervenida por la Dirección General de Seguros desde octubre del 2009.
Desde la Generalitat, que carece de competencias en materia de mutuas, se ha seguido de cerca el proceso para asegurarse al máximo de que la solución final será catalana. Y se han mantenido contactos en este sentido. Finalmente quedaron solo como opciones Fiatc y RACC/ACM, como adelantó este diario. Quedaron fuera Sanitas, Pelayo y Catalana Occidente.
Si Fiatc gana la puja sumará unos 160 millones de euros de cartera a la suya, que asciende a unos 450 millones. Eso la acercaría al grupo de los 20 mayores grupos aseguradores de España y la situaría como segunda mutua del mercado, solo superada por Mutua Madrileña. «El objetivo es crear una gran mutua catalana en la que los mutualistas mantendrán sus derechos políticos y económicos», según fuentes de la firma presidida por Joan Castells.
La otra opción implicaría unas inversiones de unos 200 millones de euros, que otorgarían a la francesa ACM la mayoría de control. «Ni el RACC ni ACM están en el ramo de salud en España y este es el fuerte de la Agrupació. Se trata de invertir para que crezca en ese segmento. Una firma francesa tendrá el 60%, pero con un socio de referencia catalán, con alrededor del 30% y el resto, en manos de los mutualistas», explican fuentes conocedoras de la oferta.
La elección queda en las manos de los mutualistas. Eso es lo que ha decidido el equipo que administra la entidad, encabezado por Sergio Gago que, desde hace unas semanas, está acompañado por dos interventores de la Dirección General de Seguros.
Fuentes del organismo público destacan que el proceso, que lleva medio año de retraso, lo ha pilotado el equipo que administra la mutua y «finalizará como sucede en cualquier entidad, es decir, deciden sus órganos de gobierno y, en este caso, la asamblea».