Mientras los mercados daban un pequeño respiro a Portugal (logró colocar 2.500 millones de euros de deuda pública con intereses más bajos que en anteriores ocasiones), el Gobierno portugués ha presentado su primera reforma estructural, después de que en los últimos seis meses basase su política económica en el recorte del gasto público y en el aumento de impuestos. El Gobierno francés, por su parte, ha presentado su plan para la creación de empleo a los agentes sociales. Tendrá un coste aproximado de más de 430 millones de euros
El primer ministro portugués, el conservador Pedro Passos Coelho, ha asegurado durante la firma del acuerdo con los agentes sociales que la nueva regulación del mercado de trabajo es "más ambiciosa, más innovadora y más audaz" que la pactada inicialmente con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional como contrapartida por el rescate financiero.
Acompañado de los representantes del sindicato UGT y de la patronal, Passos Coelho ha subrayado que el acuerdo alcanzado es "equilibrado para todas las partes" y supone una "interpretación realista de la situación que el país atraviesa", inmerso en la considerada por muchos como la mayor crisis de su historia.
Fuera del consenso se ha situado el mayor sindicato portugués, la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP, de tendencia comunista), que según sus propias cifras tiene más de 700.000 afiliados y que rechaza de plano la reforma laboral por considerarla "un regreso al sistema feudal".
La nueva regulación del mercado laboral disminuye las indemnizaciones por despido y facilita éstos en casos de "inadaptación" del empleado o "extinción del puesto de trabajo". Además, reduce a la mitad la cantidad pagada por cada hora extraordinaria y recorta el subsidio de desempleo, prestación que sólo podrá ser cobrada un máximo de dos años y dos meses, cuando hasta ahora el tope estaba en tres años y un mes.
El documento recoge la supresión de los tres días de vacaciones que algunas compañías daban a los empleados que no faltaban ni un solo día del año al trabajo, pasando de 25 a 22 jornadas, así como de otros cuatro días del calendario de festivos.
Otra de las novedades radica en que los parados que acepten un trabajo con un salario inferior al valor de su subsidio de desempleo puedan cobrar la mitad del paro durante los seis primeros meses de contrato y un 25% en los seis siguientes.
Asimismo, la polémica media hora diaria extraordinaria sin remuneración propuesta por el Ejecutivo fue finalmente suprimida por no suponer un aumento real de la productividad, en opinión de los sindicatos.
La primera manifestación contra la nueva reforma laboral no se ha hecho esperar y este mismo miércoles centenares de miembros de la CGTP han recorrido las calles de Lisboa para decir "no al robo de derechos, a los despidos y al trabajo forzoso".
Los derechos laborales de los portugueses estuvieron especialmente protegidos durante décadas por una Constitución redactada en el periodo posrevolucionario de 1974.
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, ha presentado a los agentes sociales un conjunto de medidas para fomentar la creación de empleo, especialmente entre los jóvenes y los desempleados de larga duración, que tendrán un coste aproximado de más de 430 millones de euros, según ha informado el palacio del Eliseo en un comunicado.
El mandatario francés se ha reunido este miércoles con los representantes de las organizaciones sindicales y patronales para analizar la crisis, a los que ha presentado un conjunto de medidas "inmediatas" para proteger el empleo en las empresas, apoyar la creación de puestos de trabajo entre los jóvenes y ampliar los esfuerzos para formar y acompañar a los demandantes de empleo.
En concreto, se destinarán 150 millones de euros a la formación de los demandantes de empleo, especialmente destinados para los parados de larga duración. Además, se destinarán más de 100 millones de euros para facilitar durante seis meses la contratación de jóvenes menores de 26 años en empresas de menos de 20 trabajadores, y otros 100 millones para fomentar el trabajo parcial.
Además, se destinarán alrededor de 39 millones de euros a la contratación de 1.000 funcionarios para los servicios de empleo y otros 40 millones de euros para el desarrollo de medidas para "formar en vez de despedir" en las zonas y los sectores más afectados por el cambio económico.
Sarkozy ha destacado que el coste de estas nuevas medidas no ampliará el déficit francés, ya que estará cubierto por los fondos de contingencia europeos, y ha confiado en que las ayudas europeas permitan doblar esta cantidad para la lucha contra el desempleo hasta los 800 o 900 millones de euros.
Asimismo, ha anunciado que presentará a finales de enero reformas más profundas como las relativas a la financiación de la protección social (el IVA social), la política de vivienda, la financiación de la industria y la negociación del acuerdo sobre competitividad y empleo.
El presidente francés ha asegurado que la situación del empleo es "extremadamente preocupante", lo que obliga a dotar decisiones fuertes y con rapidez. "Tenemos que hacer todo lo que sea necesario para evitar que se rompan los vínculos entre los trabajadores y sus empleadores, todo lo necesario para mantener a los trabajadores en activo", ha añadido.
Sarkozy también ha incidido en que aquellos desempleados que no han desempeñado ninguna actividad profesional desde al menos dos años, "todos sin excepción", recibirán ofertas bien sea para formación, empleo o procesos de resocialización.
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