Los mandatarios del Banco Central Europeo (BCE) siempre han presumido de lanzar sus mensajes con sutileza. Tanto que distintas casas de análisis emiten informes hermenéuticos para desentrañar las palabras de su presidente. Sutileza: la cualidad de lo sutil, es decir, de lo agudo, perspicaz e ingenioso. Pero también un dicho o concepto excesivamente agudo y falto de verdad, profundidad o exactitud, según la RAE.
Información publicada en la página 28 de la sección de Economía de la edición impresa del día 04 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
¿De qué hablamos cuando oímos hablar al sutil Draghi? Pues podemos pensar una cosa y la contraria, pero lo que está claro es que a los inversores, le interpreten bien o mal, no les gusta lo que oyen.
«Tenemos plena confianza en que se adoptarán medidas con carácter inmediato tanto en el frente fiscal como en el bancario», aseguró el banquero central italiano sobre España. Una forma sutil, de nuevo, de poner deberes al Gobierno y presionarle para que los cumpla, camuflándolo en una muestra de apoyo. Por si quedará alguna duda, no cerró la puerta a nuevas medidas de estímulo, pero no antes de junio, y negó la posibilidad de una nueva bajada de los tipos de interés.
El mensaje parece claro: si España sigue la vereda que le han marcado, podrá recibir ayuda. Las palabras de Draghi, unidas a los malos datos de actividad llegados desde Estados Unidos, desinflaron al Ibex 35, que hasta que empezó a hablar el presidente del BCE subía el 2,3% y que cerró con un avance del 0,29%. La prima de riesgo se movió por encima de los 420 puntos, pese al razonable resultado de la subasta que realizó el Tesoro.