La vieja historia del sector de la motocicleta de Catalunya acaba de dar otro paso hacia su transformación. La multinacional italiana Piaggio y el comité de empresa de Derbi firmaron ayer un acuerdo que zanja el conflicto laboral generado por el cierre de la emblemática planta catalana y allana el camino para la negociación de un nuevo rescate industrial a manos del grupo suizo Giba, para el que se amplía el plazo hasta el 2013. El pacto sigue los pasos del precedente de Yamaha.
En primer plano, miembros del comité de Derbi en la reunión con la dirección y la Generalitat, ayer. JOSEP GARCIA
Información publicada en la página 29 de la sección de Economía de la edición impresa del día 29 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El acuerdo firmado ayer, después de ser ratificado por la asamblea de trabajadores y por la dirección del grupo Piaggio en Pontedera (Italia), establece las indemnizaciones que percibirán los 150 empleados. Los que pierdan su empleo y no entren en Giba cobrarán la indemnización del despido improcedente anterior a la reforma laboral, es decir, 45 días de sueldo por año trabajado con un tope de 42 mensualidades así como una paga lineal de casi 5.000 euros. Para los trabajadores que sigan en Giba, la indemnización pactada es de 40 días de sueldo.
ERE TEMPORAL / «El acuerdo es positivo porque llevábamos mucho tiempo esperando para aclarar el futuro de la plantilla de Derbi. Ahora hemos cubierto las dos posibilidades y también retrasamos el cierre previsto para julio», aseguró Diego Moriñas, presidente del comité de empresa de la marca catalana por UGT. Además, según Santi García, de CCOO, han cerrado el paso a la aplicación de la reforma laboral.
Para ganar una nueva prórroga en un cierre que se empezó a gestar en el 2009, será necesario que la dirección de Derbi presente un expediente de regulación de empleo (ERE) de suspensión temporal de los contratos ya que la producción pendiente, de unas 4.000 motocicletas, es insuficiente para mantener la actividad en la planta durante meses.
El acuerdo se firmó en presencia de Ramon Bonastre, director general de Relacions Laborals y mediador en unas ocho reuniones celebradas durante junio para solventar un conflicto que ha finalizado con 43 días de huelga. En las últimas semanas, el trabajo de Bonastre ha sido paralelo al de Joan Sureda, director general de Indústria del Govern, en facilitar un traspaso de las instalaciones de Derbi a Giba para producir 30.000 buggys en el primer año.
La factoría de Derbi es la última de gran volumen de motos de Catalunya en cerrar o reconvertirse. Antes lo hizo la de Yamaha en Palau-solità i Plegamans, en la que el grupo aragonés Sesé producirá componentes para automoción con 270 de los 370 empleados que tenía la compañía japonesa. La primera fuga de producción se produjo con Honda, que solo mantiene en Catalunya la fabricación de la marca Montesa y acaba de anunciar que abrirá un centro logístico en 22.000 metros cuadrados de los 86.000 que tiene en Santa Perpètua de Mogoda.
Cuando se consume el cierre o reconversión de Derbi, la producción de motos de Catalunya se verá reducida a la de las marcas de capital local (Gas Gas, Rieju, Ossa) y a nuevos proyectos como el de Going Green, que abrirá una planta de motos eléctricas en la Zona Franca con 65 empleados.