El presidente francés, François Hollande, y el primer ministro italiano, Mario Monti, ayer en Roma. También ayer, la cancillera Angela Merkel y el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, en Berlín. La semana pasada, el presidente español, Mariano Rajoy, y Hollande, en Madrid, dos días después de otro encuentro con Van Rompuy. Y el próximo jueves, Rajoy con Merkel, en Madrid.
Información publicada en la página 19 de la sección de Economía de la edición impresa del día 05 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Las capitales europeas se han convertido en un hervidero de contactos diplomáticos en los que el golpe de fuerza que parece estar cocinando el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, está en el centro de todo.
En el límite de lo que se considera el mandato estricto del BCE y retando al poderoso banco central alemán (Bundesbank), Draghi sostiene a capa y espada su disposición a reactivar el programa de compra de deuda pública de los países acosados por elevados tipos de interés como España e Italia. Previsiblemente, los detalles del programa se conocerán mañana, tras la reunión del consejo de gobierno del BCE en Fráncfort. Pero Draghi ya adelantó el lunes a los europarlamentarios, a puerta cerrada, que el programa de podría ir a la compra de deuda a un plazo no superior a tres años, siempre que el país en cuestión solicite antes el rescate del fondo europeo (FESF) y se someta a estrictas condiciones.
PRIMA DE RIESGO / En Roma, tras su reunión con Hollande, Monti afirmó: «Hemos reconocido que hacer los deberes en casa es necesario, pero no es suficiente» y « se necesita un reconocimiento de la UE y de los mercados para que no persistan los obstáculos en la prima de riesgo». Su colega Hollande remató la idea: «Es una obligación de todos aquellos que pueden intervenir en la eurozona dar su contribución, incluido el BCE, que tomará decisiones de acuerdo a lo dicho por su presidente».
«Por supuesto que el BCE hará todo lo necesario para sostener el euro, por definición. El primer mandato del BCE es la propia existencia del euro, no es sólo la estabilidad de precios», dijo ayer el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, en Bruselas.
Como si se tratara de discurso a cuatro voces, el ministro de Economía, Luis de Guindos, completó la idea. «Percibo una enorme solidaridad. España es muy importante para la eurozona y creo que mis colegas son conscientes de que buena parte de la batalla por el euro se libra en España. España es actualmente el rompeolas de la eurozona y eso naturalmente ayuda a generar solidaridad», afirmó en una entrevista en el diario alemán Handelsblatt. Guindos consideró que para eliminar dudas sobre el euro «puede ser necesaria una intervención del BCE» y respecto a la posible solicitud de una intervención de la economía española, el ministro dijo que «primero hay que aclarar las condiciones» y que la reunión del BCE de mañana y la del Eurogrupo de la próxima semana, «traerán claridad al respecto».