la recuperación de la economía española no está a la vuelta de la esquina. Su salud se degradará más de lo previsto por el Gobierno -aunque menos de lo que augura la Comisión Europea- de acuerdo con las estimaciones de Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En su informe semestral de perspectivas, publicado ayer, la organización que agrupa a los 30 países más industrializados augura más recesión -una caída del 1,6% para este año y un descenso del 0,8% en el 2013- y un déficit superior al objetivo del 3% del PIB que exige el pacto de disciplina presupuestaria. Para remontar la pendiente y ganar credibilidad, recomienda un nuevo plan de ajustes que incluya una subida del IVA.
Información publicada en la página 26 de la sección de Economía de la edición impresa del día 23 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
A Mariano Rajoy, que prometió no tocar esta tasa, el consejo le debe haber sentado como una patada en el estómago. Pero si buscaba una coartada para revisar sus compromisos electorales, la OCDE se la sirvió en bandeja. Entre las medidas permanentes que preconiza para reanimar la debilitada economía española, plantea también una mayor fiscalidad medioambiental, así como dispositivos de supervisión de las cuentas de las comunidades autónomas.
LISTA DE DEBERES / Tras la presentación del informe, que cifra en el 3,3% del PIB el saldo negativo de las cuentas públicas frente al pesimista 6,4% que vislumbra Bruselas para el 2013, el autor del capítulo dedicado a España, Andrés Fuentes, completó la lista de deberes del Ejecutivo. En declaraciones a Efe, propuso que España coja el toro del sistema bancario por los cuernos y «reconozca rápidamente» las pérdidas, «recapitalice las entidades que sean viables» y cierre las que no lo sean. «No debe haber motivos para que las pérdidas (todavía) por reconocer pongan en cuestión la solvencia» del Estado, manifestó Fuentes.
A su juicio, pese a la reciente reforma laboral, hace falta «avanzar más y reducir la dualidad» entre los que tienen contrato fijo y temporal, mediante un mayor abaratamiento del despido de los primeros pero también evitando la precariedad de los segundos. En este sentido consideró que el Gobierno debería dar «prioridad» a la formación para cubrir el vacío de oferta laboral en los «niveles intermedios». El economista se pronunció a favor de «unificar las responsabilidades» de los servicios de empleo repartidas entre el Estado y las autonomías.
El informe recomienda aproximar el sistema al «contrato único» y, aunque admite que a corto plazo la reforma laboral puede reducir la confianza del consumidor, a largo plazo considera que reforzará el empleo.
AUMENTO DEL PARO / A diferencia de Rajoy, que confía en una ligera recuperación del 0,2% en el 2013, la OCDE ve el horizonte más negro y pone el acento en el efecto recesivo que tendrá sobre la actividad el incremento del paro, que sitúa en un 24,5% para este año y eleva al 25,3% en el 2013.
En el único terreno en el que las previsiones de la organización, conocida como el club de los países ricos, no son catastróficas para España es en el del comercio exterior. Gracias a los avances de la competitividad de la economía, prevé un incremento de las exportaciones del 3,7% en el 2012 y del 1,6% en el 2013, mientras las importaciones registrarán un bajón del 9,2% este año para recuperar tímidamente los colores positivos el próximo con un aumento del 0,8%.
Las estimaciones de la OCDE para España se producen en un contexto de crisis la zona euro, dividida entre los países del norte, que progresan moderadamente, y los del sur, atrapados en la espiral de la deuda y de los ataques de los mercados. Según el secretario general de la organización, Ángel Gurría, Europa debe reaccionar en bloque enviando un mensaje que «deje sin palabras» a los especuladores.
Gurría apostó por poner en marcha una batería de políticas económicas que demuestren la «abrumadora» potencia de fuego de Europa. Entre los instrumentos para llevar a cabo esta ofensiva citó la necesidad de que el Banco Central Europeo (BCE) asuma un mayor protagonismo y también la emisión de eurobonos. Respaldaba así la estrategia del nuevo presidente francés, François Hollande, para impulsar el crecimiento, frente a las tesis del rigor presupuestario de la cancillera alemana, Angela Merkel.