El 1 de septiembre casi todo será un poco más caro. El aumento del IVA, aprobado en julio por el Gobierno de Mariano Rajoy, entrará en vigor, lo que implica que la mayoría de artículos que compran los ciudadanos se encarecerán. En la compra de productos caros (electrodomésticos, electrónica de consumo, coches) el impacto será más visible por su mayor precio, pero en el pago de las facturas habituales y en la compra de artículos de menor precio, como la alimentación, también se verán resentidas. Serán unos céntimos que, sumados a otros céntimos, acabarán significando un nuevo esfuerzo para muchas familias. Este sacrificio adicional será de alrededor de un euro cada vez que se acuda al supermercado -en el caso de una compra semanal-, lo que, sumado a las subidas de otros sectores, implicará un sobrecoste de 600 euros al año para los hogares, según las organizaciones de consumidores.
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«Las grandes cadenas de supermercados e hipermercados lanzarán mensajes de que van a asumir el sobrecoste del nuevo IVA. Lo harán quizá los dos primeros meses, pero después irán repercutiendo los nuevos tipos de IVA poco a poco, para que el consumidor lo note menos», explica el profesor de Esade Gerard Costa. «Las cadenas van a intentar presionar a los fabricantes para que les ayuden a asumir parte del aumento del IVA, lo que puede traducirse en menos creación de empleo y menos innovación», añade el profesor del IESE José Ramón Pin.
Los hogares españoles dedicaron de media 4.320,82 euros durante los últimos 12 meses a comprar artículos de gran consumo (alimentación, droguería, bebé, y comida para los animales), un presupuesto que ha caído un 5,2% desde el 2007, según datos de la consultora Kantar Worldpanel. De este monto, 4.013 euros fueron para alimentación y 205,41, para droguería. El IVA aumentará más o menos dependiendo de la categoría de productos, lo que se traducirá en una subida de la factura en los supermercados de alrededor de un euro semanal.
PAÑALES / Donde más se notará la subida del IVA será en aquellas familias que tienen bebés, pues uno de los productos que más se encarecerá serán los pañales, que pasarán de estar gravados con un IVA del 8% a pagar el 21%. También sufrirán este aumento los cosméticos y los productos de higiene personal, además del material escolar.
En los alimentos elaborados la subida será menor, pues estos artículos pertenecen a la categoría del IVA reducido, que pasará del 8% al 10%. Dentro de este segmento se incluyen desde las bebidas refrescantes a yogures, carnes, pescados, cereales, galletas, azúcares, cafés, pastas, aceites... Las bebidas alcohólicas pasarán del 18% al 21% de IVA, mientras que un grupo de alimentos no subirá de precio por considerarse que son artículos básicos y estar gravados con el IVA superreducido: pan blanco, harina, huevos, leche, quesos, frutas y verduras, hortalizas y legumbres.
«Un aumento de dos o tres puntos en los súper es asumible por los consumidores, que realizarán pequeños cambios en la cesta de la compra para adaptarse a la nueva situación. Sin embargo, con la actual política de promociones, el consumidor tiene cada vez más difícil recordar los precios precedentes, lo que acentúa que se adapten más rápido a los nuevos precios», agrega Costa.
Analizando la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE se puede deducir cuál será el sobrecoste en otros sectores. Así, donde más se notará la subida del IVA será en los gastos de vivienda, agua, electricidad y combustibles, cuyo IVA sube al 21% y que implicará un aumento del presupuesto en esta categoría de 200 euros al año para cada familia.
El crecimiento del IVA en la ropa (también hasta el 21%) supondrá un sobrecoste de 45 euros más, mientras que la factura en transporte se incrementará en unos 70 euros; en comunicaciones, unos 25, y en hoteles, cafés y restaurantes, otros 50 euros. En total alrededor de 600 euros más al año para cada hogar, un gasto que provocará «mayor exclusión social, especialmente en colectivos como enfermos y jubilados», según denuncia Facua.