Barbara Weinberg se beneficia de lo que ella misma define como «el buen trabajo de Turisme de Catalunya. Gracias a él, el número de visitantes rusos ha aumentado de 400.000 a 1,2 millones al año». Más allá de su número, la cuestión más importante es que el nivel adquisitivo de la población rusa se ha incrementado notablemente en los últimos años. Viajan mucho y están dispuestos a tener una segunda residencia en otros países europeos. Gran Bretaña (Londres), Francia (París) y en España, Catalunya y Barcelona particularmente, son los principales países en los que quieren invertir. «Destinan entre 200.000 y 300.000 euros de media a la compra de una segunda residencia», afirma Weinberg, una rusa de origen alemán que se ha puesto al frente del canal de comercialización directa de CatalunyaCaixa en las exrepúblicas soviéticas.
Información publicada en la página 23 de la sección de Economía de la edición impresa del día 18 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«En todas ellas, el ruso es lengua oficial o segunda lengua y el interés por un país de sol y mar como este es muy elevado», cuenta la responsable de esa red comercial, que cuenta con otras siete personas, cuya misión principal es la de poner en contacto a las agencias inmobiliarias de Rusia, Bielorusia, Ucrania, Armenia, Georgia, Moldavia, Estonia, Letonia, Lituania y Kazajistan, entre otras -hasta 17-, con la red de 300 agentes de propiedad inmobiliaria (API) con las que trabaja la entidad financiera controlada por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB)
El canal ruso del exgrupo de cajas se puso en marcha a principios de septiembre y la entidad ha aprovechado el 16º Barcelona Meeting Point (BMP), en el que el mercado ruso tiene un peso importante y volumen de negocio en el salón tanto por la presencia de inversores del país como por el contenido de las jornadas tecnicas, para presentar en sociedad esa iniciativa que intenta sacar partido de algunas disposiciones legales.
España es uno de los países europeos que da visado anual a quien tiene una vivienda comprada. Se facilita el visado no lucrativo si se puede demostrar que se tiene residencia en el país e ingresos superiores a los 2.500 euros. «De esta forma, los rusos traen aquí a sus hijos, los ponen incluso en colegios catalanes, consumen y viven aquí, pero no quitan puestos de trabajo», resume Weinberg, a quien sus jefes le han puesto objetivos elevados: «Tenemos que vender 600 pisos al año en ese mercado», recuerda Pol Clota, director comercial de CatalunyaCaixa Inmobiliaria. Hay mucho trabajo que hacer, pero también hay mucho ruso en Rusia.
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