Nos estamos muriendo. Puede contarlo así». Estas palabras de un portavoz de la Unión Española Fotovoltaica (Unef) describen la situación en la que se encuentra el sector, que acabará el 2012 con unos 5.000 empleos, la mitad que el año pasado, y 12 veces menos que los que había en el 2008, el punto álgido y en el que se instaló la mayor parte de la potencia fotovoltaica que situó al país como tercera potencia mundial. De casi 600 empresas dedicadas al negocio se ha pasado a poco más de 300, asegura.
Información publicada en la página 20 de la sección de Economía de la edición impresa del día 13 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Y también padece la parálisis total el sector eólico, con una tecnología más madura y con récords constantes en la producción eléctrica, que ha pasado de casi 50.000 empleos en el 2008 a cerrar el ejercicio pasado con unos 27.000, según la Asociación Empresarial Eólica (AEE).
«Falta un marco regulatorio que dé estabilidad más allá del 2012 y que permita sobrevivir a un mínimo de industria nacional, ya que no se ha recibido ni un solo pedido para el mercado doméstico», explican fuentes de la AEE. Por ejemplo, están en el aire 10.000 megavatios (MW) eólicos adjudicados en concursos autonómicos y que carecen de un modelo de retribución de la producción asegurado.
La moratoria a nuevas instalaciones con derecho a prima impuesta en enero pasado por el Gobierno y el impuesto del 6% a la producción eléctrica no ha hecho más que ahondar en la crisis que se desató con los cambios e incertidumbres regulatorias que redujeron las primas a la producción de forma retroactiva. ¿La consecuencia? Cierres o despidos, como sucedió con las instalaciones de Aleo Solar, que anunció el cierre de su fábrica de Santa Maria de Palautordera (Vallès oriental).
Unef asegura que el sector ya había advertido de la necesidad de deshinchar la burbuja del sector a través de un recorte de las primas. Dejar esa medida aparcada hasta el 2009 contribuyó a convertir los parques solares en una inversión financiera. La banca llegó a tener una exposición de unos 40.000 millones de euros en el sector. La mitad, en el ámbito solar, a través de muchos pequeños proyectos financiados mediante préstamos normales. En la actualidad «no se financian nuevos proyectos», asegura un experto en el sector de uno de los grandes bancos.
En este contexto, «las empresas o cierran o se dirigen al exterior», explica el portavoz de Unef. Las compañías que ya se centraban en exportar han tenido que redoblar la apuesta e, incluso, diversificar su negocio, como es el caso de Gamesa. La industria eólica exporta por valor de unos 2.000 millones anuales.
La fotovoltaica Isofotón, que también ha paralizado producción, se han concentrado en ser global y apunta hacia China y países emergentes, además de EEUU, explica su presidente Ángel Luis Serrano. El mes que viene, la firma malagueña pondrá en marcha una fábrica en Napoleon, el estado de Ohio, en EEUU.
También acordaron desarrollar con la firma saudí Indsys, proyectos fotovoltaicos por 300 megavatios (MW). Serrano participó en el Global Clean Energy Forum, organizado por el Interational Herald Tribune y celebrado en Barcelona, en el que representantes del sector mostraron su preocupación por la pérdida de peso que padece Europa.
Serrano asegura que Isofotón tendrá el año que viene células fotovoltaicas con una eficiencia del 20%, frente al 18,5% actual. Una de las esperanzas de la industria fotovoltaica es el despliegue definitivo de la regulación del autoconsumo, que despertará el mercado nacional, según Unef.