"Nos estamos muriendo. Puede contarlo así". Estas palabras de un portavoz de la Unión Española Fotovoltaica (Unef) describen la situación en la que se encuentra el sector, que acabará el 2012 con unos 5.000 empleos, la mitad que el año pasado, y 12 veces menos que los que había en el 2008, el punto álgido y en el que se instaló la mayor parte de la potencia fotovoltaica que situó al país como tercera potencia mundial. De casi 600 empresas dedicadas al negocio se ha pasado a poco más de 300, asegura. Y también padece la parálisis total el sector eólico.
La moratoria a nuevas instalaciones con derecho a prima impuesta en enero pasado por el Gobierno y el impuesto del 6% a la producción eléctrica no ha hecho más que ahondar en la crisis que se desató con los cambios e incertidumbres regulatorias que redujeron las primas a la producción de forma retroactiva.
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