Pablo Allendesalazar
Periodista
Ahora que las inconcretas promesas de los líderes europeos enardecen como un globo los anhelos de ganancias de los inversores, no está de más recordar aquello que dejó escrito el alemán Heinrich von Stein: «Hay que tener aspiraciones elevadas, expectativas moderadas y necesidades pequeñas». Más que nada porque fue ministro de Economía.
Información publicada en la página 23 de la sección de Economía de la edición impresa del día 31 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Vale, lo fue en el siglo XIX, pero en estos días los responsables de las finanzas germanas nos infunden un reverencial respecto, aunque lleven casi dos siglos muertos. España, por cierto, no cumple su consejo. Sus aspiraciones son inciertas, sus necesidades se nos presentan ingentes, y sus expectativas, tras los mensajes lanzados por las autoridades del continente, se han disparado en la misma proporción en que ha caído la prima de riesgo.
El indicador del miedo del mercado a España bajó ayer hasta rondar los 525 puntos básicos, con la rentabilidad del bono a 10 años en el 6,64%. En movimiento inverso, el Ibex 35 alcanzó los 6.801,8 puntos, tras registrar un alza del 2,78%, con lo que acumula una subida en cuatro sesiones del 14,2%.
Las palabras del Jean Claude Juncker (presidente del eurogrupo), la reunión entre el secretario del Tesoro de Estados Unidos y el ministro de Finanzas alemán, la conversación entre la cancillera Merkel y el primer ministro Monti... Todo contribuyó a seguir alimentando la gran expectativa de una respuesta contundente a la crisis del euro. Las miradas están puestas en la reunión del BCE del jueves. Por el bien de todos, esperemos que no resulte frustrante.