Después de Barack Obama, el pasado noviembre, ayer fue Angela Merkel quien se prestó a un ejercicio de comunicación a mayor gloria de Nicolas Sarkozy. Pese a que oficialmente aún no es candidato a las presidenciales -se celebran dentro de 11 semanas-la cancillera expresó su apoyo al presidente de la República en una entrevista conjunta, emitida simultáneamente en el informativo de la televisión francesa France 2 y alemana ZDF a última hora de la tarde.
París 8 Una de las muestras de afecto que se prodigaron ayer Sarkozy y Merkel. REUTERS / PHILIPPE WOJAZER
Información publicada en la página 22 de la sección de Economía de la edición impresa del día 07 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Formamos parte de la misma familia política, es normal que nos apoyemos mutuamente», argumentó Merkel, que recordó que Sarkozy fue a Berlín a respaldarla durante su campaña. «La alianza entre Francia y Alemania es total y completa. Hemos superado nuestras rivalidades», sostuvo la cancillera en alusión a la histórica enemistad entre ambos países. Pero la declaración también podría aplicarse a la pareja política que forma con Sarkozy. Con caracteres opuestos
-ella austera y estricta, él extrovertido y sanguíneo- la crisis les ha obligado a entenderse. Solo en el 2011 han afrontado juntos 7 cumbres. Hoy, la luna de miel está a la altura de la «crisis sin precedentes» que, según Merkel, se ha «atacado de raíz».
Ataque a Hollande
Sentados uno al lado del otro frente a los dos periodistas -uno francés y uno alemán- que les entrevistaban, Sarkozy y Merkel se dedicaron sonrisas de aprobación y vigorosos asentimientos ante las cámaras. «Siento gran admiración por esta mujer que dirige un país de 80 millones de habitantes», terció Sarkozy que realizó por primera vez con Merkel una operación mediática cuyo primer antecedente se remonta al tratado de Maastricht de 1991, cuando el canciller Helmut Kohl y un François Mitterrand en apuros defendieron el acuerdo mano a mano en un programa de televisión.
Con la popularidad por los suelos, Sarkozy no desaprovechó la ocasión de atacar a su rival, el candidato socialista, François Hollande, por su voluntad de renegociar el tratado europeo si gobierna. «No tiene sentido cuestionar un acuerdo de esta importancia suscrito por 25 países, hay que respetar la palabra dada, que compromete a Francia, es el comportamiento que debe tener un hombre de Estado», disparó Sarkozy. «No estoy a favor, pero tuve que aceptar la adhesión de Turquía que había comprometido mi antecesor», terció Merkel. Un auténtico masaje electoral.
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