Más allá de la protesta sectorial por la reducción de las ayudas públicas, la manifestación minera de ayer en Madrid se convirtió en todo un catalizador del creciente descontento de amplios sectores de la población por el agravamiento de la crisis y los históricos recortes sociales anunciados por el presidente Rajoy para tratar de frenarla. Tanto es así que fue el marco elegido por CCOO y UGT para anunciar una «movilización general» el próximo jueves contra las medidas que el Gobierno desveló ayer mismo.
Información publicada en la página 32 de la sección de Economía de la edición impresa del día 12 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Además de los mineros y sus familiares y vecinos de las cuencas (los sindicatos fletaron unos 500 autobuses desde Asturias, León, Teruel y algunas zonas de La Mancha y Andalucía), a la marcha se sumaron colectivos que se han movilizado contra los recortes que están sufriendo, como los funcionarios del Ayuntamiento de Madrid, profesores de la comunidad, pensionistas y empleados de la sanidad pública, además de sindicalistas, algunos políticos de las autonomías más afectadas y movimientos sociales como el 15-M.
CALLE CORTADA / Los sindicatos, que decían prever el apoyo de 25.000 personas, aseguraron al terminar la marcha que habían reunido a medio millón, cifra que la Delegación del Gobierno redujo a 10.000. Más allá de la habitual guerra de cifras, la protesta paralizó durante la mañana la principal arteria vial de la capital, el paseo de la Castellana, entre las plazas de Colón y Cuzco, sede del Ministerio de Industria.
En cabeza iban los 200 mineros que han llegado andando desde Asturias, León y Teruel (unos 400 kilómetros en 20 días) para protestar por la reducción de las ayudas públicas de este año al mantenimiento de la actividad de las empresas mineras (63% menos de los presupuestado el año pasado, según los sindicatos).
Mientras Rajoy desgranaba los recortes en el Congreso, la marcha avanzó entre banderas republicanas, autonómicas (también alguna estelada), gritos, pitos y el olor a pólvora de los constantes petardos. Los cánticos contra el Ejecutivo igualaron a los de apoyo a los trabajadores de las minas de carbón.
«Ni una sola medida para que los ricos, los que generaron la crisis, la paguen», criticó Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO, en el mitin con que acabó la protesta. «España ha pasado de estar tocada a, si se llevan a sus últimas consecuencias (las medidas anunciadas) estar hundida», añadió Cándido Méndez, su homólogo de UGT.
Tras reunirse por la tarde, las direcciones de los sindicatos convocaron «a la sociedad civil y a los sectores más dinámicos de la misma» a «manifestaciones masivas» el próximo jueves. Las dos organizaciones criticaron en un comunicado conjunto el «fraude político» que supone que el Ejecutivo gobierne con un programa distinto al que presentó a las elecciones y reiteraron su intención de convocar en los «próximos meses una consulta a la ciudadanía para que ésta se pronuncie sobre los recortes sociales y laborales».
PIEDRAS CONTRA PELOTAS / La protesta transcurrió de forma pacífica en sus primeros compases, al igual que sucedió en la víspera con la marcha nocturna hasta la Puerta del Sol. Sin embargo, la tensión fue creciendo a medida que los manifestantes llegaban a las puertas del ministerio, cuyo edificio había sido vallado y se encontraba rodeado de un fuerte dispositivo policial.
En una de sus esquinas, un grupo de manifestantes -entre los que había una notable presencia de activistas antisistema- logró tirar parte de la valla y comenzó a lanzar objetos (botellas, adoquines, bengalas e incluso plátanos) a los agentes antidisturbios. La situación empeoró cuando comprendieron que estaban siendo grabados con videocámaras por los policías (es la primera vez que difunden su grabación de unas protestas en Madrid).
Los antidisturbios aguantaron el ataque tras sus escudos durante cerca de un cuarto de hora. Luego cargaron contra los manifestantes, disparando pelotas de goma. A partir de ese momento se produjeron enfrentamientos en el kilómetro que separa el estadio Santiago Bernabéu (donde estaban aparcados los autobuses de los mineros) y Cuzco.
Los encontronazos se prolongaron durante en torno a una hora y se saldaron con ocho detenidos (ninguno de ellos mineros) y 76 heridos atendidos por los servicios de urgencias desplazados a la zona (42 manifestantes, 33 policías y un fotógrafo de un diario digital de Asturias), de los que ocho fueron trasladados a hospitales (seis manifestantes y dos policías). En todos los casos, se trataba de lesiones leves (contusiones y torceduras, principalmente).