Cuando el jueves dos de agosto el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, pareció no mojarse con respecto a una intervención en el mercado de deuda para aflojar la tensión sobre el coste de financiación del Tesoro español, no se prestó excesiva atención a la evolución de los títulos soberanos a corto plazo -bonos a dos y tres años- cuyos tipos de interés iniciaron un acusado descenso que se ha mantenido hasta hoy. Los analistas interpretan esa evolución como una señal clara de que el BCE o el fondo de rescate europeo que corresponda acabará comprando títulos españoles. Eso sí, después de que los solicite el Gobierno. Y eso ha dado un respiro a la deuda española ya que, si el BCE compra, los especuladores no harán negocio.
Información publicada en la página 18 de la sección de Economía de la edición impresa del día 08 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Esa reacción fue consecuencia de que el mensaje de Draghi también incluía una referencia a que el emisor de la zona euro está dispuesto a intervenir en la parte corta de la curva de tipos de interés. Es decir, comprar en el mercado secundario bonos a dos y tres años, una vez que se hayan dado los pasos políticos necesarios para que el BCE actúe. «El bono a 10 años sirve de medida de la prima de riesgo. Pero las expectativas de impago a corto plazo se fijan básicamente con el bono a dos años. La evolución de esos títulos están descontando que los organismos europeos comprarán deuda a corto», comentó ayer Fernando Hernández, director de gestión de Inversis Banco.
INTERPRETACIONES / «Lo cierto es que Draghi no podía decir más de lo que dijo, teniendo en cuenta que aún deben concretarse detalles del rescate de la banca española. Pero el mensaje no se interpretó de forma adecuada por las bolsas, ese mismo día», comentó Jaume Puig, director general de la gestora de GVC Gaesco. No obstante, los mercados acabaron prestando atención un día más tarde a lo que dijo -mejor dicho, «a lo que no dijo», según Hernández- Mariano Rajoy en rueda de prensa tras el consejo de ministros del pasado viernes. No descartó la posibilidad de solicitar la compra de deuda.
Rajoy y el mercado de deuda dieron finalmente las señales para que la bolsa recuperara el viernes las perdidas registradas la víspera. La tendencia se ha mantenido desde entonces. Ayer, el Ibex 35 subió el 2,23% y suma ya una revalorización de casi el 10%. Pero el elemento más significativo es que el bono español a dos años, que se mantenía al alza desde el mes de marzo, ha caído más de 140 puntos básicos desde el 1 de agosto, hasta una rentabilidad del 3,50%, después de haber alcanzado máximos a mediados de julio de 6,53%. El ligero repunte registrado ayer no impide que la relajación en la parte baja de la curva de tipos se notara en la prima de riesgo, aún elevada, pero por debajo del 7% de rentabilidad en el que se ha mantenido durante la mayor parte del mes de julio. Ayer marcó el 6,88% y el diferencial con el bono alemán se situó en 540 puntos básicos.
SEGUNDA QUINCENA / «Todos esos elementos indican que los mercados descuentan que España pedirá la intervención y puede que, incluso Italia», comentó Miguel Ángel Bernal, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), quien además se atrevió a pronosticar que el Gobierno lo solicitará en la segunda quincena de septiembre. A partir del mes de octubre, el Tesoro debe atender a subastas importantes. No habrá nuevas emisiones durante agosto, con lo que los casi 60.000 millones que se necesitan para cubrir las necesidades de financiación tendrán que conseguirlos en el último trimestre del año. Los tipos de emisión se marcan en el mercado secundario, donde previsiblemente debería intervenir el BCE para aliviar la tensión. «Cuando ha intervenido en el mercado de deuda lo ha hecho en el secundario. Es previsible que, de pedirse la intervención, vuelva a hacerlo», comentó Hernández. «Parece, incluso, que la resistencia alemana es ahora algo menor», agrega Bernal.
MECANISMO DE COMPRA / Para las nuevas emisiones se entiende que debe ser el Fondo Europeo de Estabilidad financiera (FEEF) o su sustituto, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), los que se han cargo. El reglamente del FEEF establece que no puede comprar deuda de un país intervenido. Por ejemplo, Grecia. España ha pedido un rescate para la banca y está por discutirse si eso impide que el Fondo compre deuda.
En Bruselas se acepta que España ha aplicado todo los ajustes que se le ha exigido y que esas medidas debería tener efecto a medio y largo plazo. No se rechaza la intervención directa en el mercado de deuda soberana. Pero todo depende del Gobierno de Rajoy.