El pequeño y mediano comercio catalán y los sindicatos están enfadados con el Govern de la Generalitat. Pese a que en julio, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy aprobó un real decreto que cambiaba las reglas del juego del comercio, el mensaje que se lanzó desde el departamento de Innovació era que en Catalunya se continuaría aplicando la norma catalana, la realidad está siendo otra. Y es que desde este mes varias cadenas de hipermercados están ya abriendo 13 horas al día, es decir, 78 horas semanales, por encima de las 72 que marca la ley catalana. Comerciantes y centrales lo han puesto en conocimiento de los responsables de Comerç, pero estos, de momento, no han iniciado investigación alguna.
Entrada del hipermercado que Alcampo tiene en el centro comercial Diaonal Mar de Barcelona, ayer. CARLOS MONTAÑÉS
Información publicada en la página 24 de la sección de Economía de la edición impresa del día 26 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Las francesas Carrefour y Alcampo (y sus filiales, como Simply), han ampliado sus horarios en Catalunya desde que terminó el verano. La mayoría de sus centros están abiertos entre las 9.00 horas y las 22.00, es decir, 13 horas. La ley catalana de comercio permite la apertura de las tiendas un máximo de 72 horas semanales (12 horas al día), aunque el real decreto del Gobierno de julio fijó el límite en 90 horas. «Estas cadenas cumplen el real decreto de julio. No hacen nada fuera de la ley porque la norma española prevalece por delante de la catalana», aseguraron a este diario fuente de la patronal de grandes superficies Anged.
TAMBORES DE GUERRA / Al aprobarse el decreto, el Govern y las principales organizaciones de comerciantes hicieron sonar los tambores de guerra en defensa del modelo catalán, e incluso aseguraron que llevarían el real decreto español al Constitucional por invasión de competencias, según anunció entonces el portavoz del Govern, Francesc Homs.
Pero estas palabras no se han traducido en hechos. Desde la Direcció General de Comerç confirman que han recibido notificaciones de estas prácticas, pero que de momento no se han iniciado acciones al respecto. «Desde la aprobación del real decreto se han forzado situaciones como la actual. Estamos trabajando en la elaboración de una nueva ley que garantice la seguridad jurídica al respecto, que dé estabilidad a sector y que defienda el modelo comercial catalán, que se ha demostrado exitoso», apuntan fuentes de Comerç, que confirman que, al mismo tiempo, negocian con el Gobierno una salida a este conflicto.
INSUFICIENTE / Pero a la mayoría del sector lo que se está haciendo le parece insuficiente. «Se nos había prometido que esta nueva norma catalana se presentaría la semana pasada, pero parece que va para largo. El Govern quiere hacer cosas, pero con la historia de que no puede y sí puede, se aplica la ley española», denuncia Óscar López, secretario general de la federación de comercio de UGT. «Juegan a la ambigüedad. El modelo bueno, dicen, es el de Catalunya, se tiene que respetar. Pero a la hora de la verdad el recurso [a la ley española] no está realizado», agrega Eva Gajardo, también de la central.
Por su parte, el secretario general de la Confederació de Comerç de Catalunya (CCC), Miquel Àngel Fraile, señala que se han dirigido al departamento de Innovació -responsable de los temas de Comerç- «para tener una seguridad jurídica de si lo que están haciendo es correcto», algo que también han hecho los sindicatos: notificarlo a la administración catalana en busca de que se abra expediente. «Nos dicen que lo apuntan, pero no han abierto ninguna acta», denuncia Gajardo, quien añade: «Parece que quieren actuar, pero que no pueden».
Y mientras, en este clima, otro aspecto preocupa a los comerciantes: parece casi seguro que el año que viene los festivos de apertura opcional de los comercios pasarán de los ocho actuales que fija la ley catalana a 10, como marca la ley española. El Govern debe fijarlos antes de que acabe el año.