Una cosa es no dejar caer un banco, sobre todo si su tamaño es indigerible para el resto del sector, y otra que no se pueda cerrar. No es igual demoler un edificio con dinamita que desmontarlo poco a poco, de manera ordenada (con la O de FROB, que es el caso). Desde Bruselas se ha abierto esta opción para algunos de los bancos que son sujetos de rescate (con erre de realidad). La razón es sencilla: si no son viables acabarán costando aún más dinero al contribuyente y, además, causarán distorsión en el sector, porque acaban castigando al buen banquero.
Información publicada en la página 28 de la sección de Economía de la edición impresa del día 15 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
¿Cómo se liquida? Como dicta la razón: primero se devuelve lo que no es propiedad del banco, los depósitos de clientes, hasta donde están garantizados. Hay que vender todo lo que se pueda, pues las operación requiere, como su nombre indica, mucha liquidez. En el capítulo de personal, primero cobran los empleados lo que corresponda por cierre. Quedan los propietarios, los accionistas, que pierden su inversión en todo o en parte. Y finalmente quedan los directivos, cuya gestión es reprobable y, por tanto, no merecedora de retribución que vaya más allá del sueldo. Queda para los tribunales la acción penal, si procede. Y para los políticos la redacción de leyes que impidan que se repita. Parece fácil.