Con mano dura en puño de seda, el nuevo gobernador del Banco de España, Luis María Linde, lanzó ayer un sereno pero severo ataque contra la política y la supervisión económica española de los últimos 20 años. Dardo dirigido tanto a los gobiernos de José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, a los que culpó de la burbuja inmobiliaria, como a sus antecesores en el cargo, Jaime Caruana y Miguel Ángel Fernández Ordóñez, a quienes acusó de no haber hecho lo suficiente para evitar la crisis.
Información publicada en la página 22 de la sección de Economía de la edición impresa del día 18 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El nuevo responsable del supervisor financiero --al que el ministro de Economía, Luis de Guindos, aupó al cargo hace unas semanas—no quiso hacer leña de los árboles caídos, pero se mostró implacable: «Con la fácil lucidez que da mirar al pasado desde el presente, y, por supuesto, sin querer dar ninguna lección a nadie, podemos concluir que se actuó con poca decisión o de modo insuficiente o inadecuado».
En su primera comparecencia en el Congreso, Linde aseguró que la crisis española es más dura que la internacional debido a los desequilibrios gestados entre 1994 y 2008. Es decir, básicamente durante los gobiernos de Aznar y Zapatero. En esta época surgió y creció la burbuja inmobiliaria, «desencadenante fundamental» de la recesión.
POLÍTICA FISCAL FALLIDA/ En particular, cargó contra la política fiscal de Zapatero. En los años buenos (del 2004 al 2006), el superávit debería haber sido del 5% (en lugar del máximo del 2% alcanzado) «para que pudiera considerarse adecuada», mientras que en la primera fase de la crisis, «mitad por aumento de gastos y mitad por caída de los ingresos», el déficit se disparó 14 puntos del PIB. «Si se hubiera presupuestado más prudentemente por el lado de los ingresos, el ajuste después hubiera sido menor», remachó.
El Banco de España también pecó: «Es verdad, y sería absurdo negarlo, que no ha tenido éxito en su supervisión macroprudencial (alertar los grandes riesgos bancarios, como el estallido del crédito que provocó la burbuja inmobiliaria, y desactivar con velocidad sus efectos) en los últimos 10 años». Léase, mandatos de Caruana y Fernández Ordóñez.
El gobernador, con todo, reconoció que en toda Europa se produjo la «euforia un tanto disparatada» que impidió a las autoridades evitar la «burbuja financiera» que provocó la crisis. «Tenemos que flagelarnos, pero no demasiado. No somos los peores de la clase. (…) Con todo, el hecho de no ser el único supervisor europeo al que pueda hacerse ese reproche no es consuelo para nadie», apostilló.
Linde, por otra parte, creó una cierta confusión al referirse a la futura «liquidación ordenada» de los bancos que no sean viables. Durante el discurso, aseguró que el proceso será similar al que ha llevado a la desaparición vía absorción por otros bancos de entidades como la CAM o Unnim en los últimos años. Con todo, en respuesta a los diputados, aseguró que «las que no sean viables serán liquidadas de forma ordenada y las viables (que reciban ayudas) serán saneadas y vendidas».
Este mensaje llevó a De Guindos a asegurar en otro foro que «no hay posibilidad en absoluto» de que se produzcan liquidaciones (entendidas como la desaparición de la entidad con pérdidas para los depositantes y acreedores). El propio Linde aclaró después que «la solución final es venderlas todas».
LA REESTRUCTURACIÓN / El gobernador, asimismo, aseguró que la restructuración bancaria se completará «en un plazo no muy largo» y que los hasta 100.000 millones de euros en ayudas europeas dan «de sobra» para ello, aunque admitió que «es pronto» para saber cuánto costará al Estado. Además, adelantó que promoverá una reforma del Banco de España y que someterá a la inspección a una «severa auditoría».