El recibo del agua subirá para los consumidores entre un 25% y un 30%, según aseguraron empresas abastecedoras, muchas de ellas de titularidad municipal. Aigües Ter Llobregat (ATLL), compañía de distribución en alta controlada por la Generalitat, decidió esta semana aplicar un incremento del 70% en la tarifa que cobra a las suministradoras. Eso supondrá una repercusión para los consumidores mucho mayor de las estimaciones difundidas por la propia ATLL, que la situaba entre el 2% y el 10% y que las compañías tachan de «trágala».
En la ciudad de Barcelona, el incremento que autorice el Ayuntamiento tendrá que situarse en torno al 25% para compensar la subida; en Sabadell, al 34%, en Sitges, el 23%; en Mataró, el 30%, por poner alguinos ejemplos que han faciltiado las compañías.
La subida de ATLL busca solventar la asfixia financiera de la compañía justo antes de privatizar su gestión con un canon inicial de 300 millones de euros y otros 700 durante los 50 años de contrato. El proyecto inicial recogía un pago inicial de 400 millones que se ha rebajado para evitar que el concurso quede desierto. Desde el sector se ve con escepticismo incluso el nuevo canon previsto dada la situacíón financiera y los retornos que requieren las inversiones para compensar el elevado nivel de la prima de riesgo española.