Si se aplican solo las reglas elementales de la aritmética, si la suma total de los depósitos de la banca española (cajas y bancos) era de 1,508 billones de euros el mes de julio, y el anterior mes de junio era de más de 1,670, aquí faltan más de 74.000 millones. Con los ajustes hasta el último millón, son 74.228 millones de euros. Lo más sencillo es hablar de fuga de capitales, y si se da en pleno verano, más fácil de imaginar: en alguna parte del equipaje de quien se iba de vacaciones iba también un paquete a depositar en cualquier otro país, sea o no de la zona euro. El Gobierno se apresuró a advertir, con pruebas, de que esa contabilidad no tiene en cuenta operaciones financieras más complejas que la simple retirada de depósitos.
Información publicada en la página 21 de la sección de Economía de la edición impresa del día 29 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Los datos de origen son las estadísticas que ayer difundió el Banco Central Europeo, desde su sede en Fráncfort, sobre los depósitos del sector privado español a 31 de julio. Suman los citados 1,5 billones. Respecto al mes anterior, la caída es del 4,6%. Para poner más énfasis en el dato, la cifra del dinero retirado es la mayor salida de depósitos privados de las entidades españolas desde septiembre de 1997, hecha la correspondiente equivalencia en las pesetas de la época. En la secuencia más inmediata, la última tendencia de pérdida de depósitos se inició en mayo de este año, cuando desaparecieron del balance total 33.157 millones. Este cuarto mes consecutivo ha hecho retroceder el volumen total a los niveles de mayo del 2008, cuando los depósitos sumaban un poco menos, 1,507 billones.
TRASLADO// Al valorar estos datos, el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, puso la primera duda sobre la simple operación de restar de un mes a otro. En muchos casos se trata de un traslado de los mismos ahorros desde un depósito a «otros instrumentos alternativos, como los pagarés bancarios», según el alto cargo de Economía. Sin más precisión, Jiménez Latorre se limitó a asegurar, en tono conciliador, que «a nivel agregado» no le constaba que «en el conjunto de depósitos o instrumentos alternativos se hubiera producido una retirada del sistema bancario significativa». En otras palabras, que buena parte del dinero estará contabilizado en alguna otra parte, no necesariamente el equivalente a la fuga de depósitos.
Con más precisión se pronunció el Banco de España a preguntas de la agencia Europa Press. Según la autoridad monetaria española, dos terceras parte de la caída de depósitos de julio, es decir, casi 50.000 millones, corresponden a cuentas de otras instituciones financieras, «cuyo grueso de operaciones son operaciones de fondos de titulización». Más sencillo: es dinero de inversores extranjeros que abandona posiciones en España. Malo, pero más explicable que una simple fuga.
El otro tercio es de empresas y familias. La parte empresarial tiene una explicación estacional, el pago de impuestos del trimestre anterior. En cuanto a las familias, el Banco de España atribuyó buena parte de la reducción a que las vacaciones justifica la retirada en efectivo.
Otras fuentes ven en la tendencia de reducción de depósitos otro reflejo de cómo la crisis lleva a las familias a retirar sus ahorros para compensar la caída de ingresos.