Josep-Maria Ureta
Periodista
Empezó a notarse la anomalía en el 2008: los directivos que habían llevado al colapso todo el sistema financiero mundial habían cobrado íntegramente sus sueldos y primas. Fue el caso del rescatado banco de negocios Merryl Lynch: 600 directivos se llevaron un millón de dólares cada uno. Legalmente, claro. El gran equívoco venía de mucho antes: alguna mente pensante creyó que era bueno trasladar al sector financiero la remuneración por incentivos de la industria. Ingresos fijos bajos y variables según las ventas que consiguiera la organización. Primer error: en la industria del riesgo, como es la banca, poner incentivos fomenta aún más el riesgo.
Información publicada en la página 28 de la sección de Economía de la edición impresa del día 04 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Para ocultarlo, segundo error, se sofisticó: el sueldo lo fijarían baremos opacos elaborados por consultoras especializadas. ¿Les suena? Sí, consultoras tipo Moddy's o Fitch, pero dedicadas al cálculo de remuneración de alta dirección, cuya factura pagaban los evaluados. Esos sueldos de vez en cuando se divulgaban, con la excusa de la transparencia. Falso: el objetivo era decir que la competencia pagaba más. Tercer error: para ese supuesto riesgo de deserción competitiva, se inventó el blindaje del sueldo, al que se llamó, descaradamente, pensión de jubilación. ¿Qué inventarán ahora?
24/05/2012 Economía
24/05/2012 Sociedad