No deja de ser curioso, por más que no se pueda calificar de extraordinario, que España atraviese su momento más dramático en los mercados en el mismo día en que Amancio Ortega -el fundador de Inditex- se ha convertido en el más rico de Europa gracias a los extraordinarios resultados trimestrales de su empresa.
Información publicada en la página 28 de la sección de Economía de la edición impresa del día 15 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero es precisamente lo que sucedió ayer. Traía a la memoria aquella serie de los 70, Hombre rico, hombre pobre, en la que dos hermanos estadounidenses hijos de inmigrantes alemanes seguían dos trayectorias vitales bien distintas, como el título apuntaba. La diferencia es que ahora hay un serio riesgo de que todos, españoles y europeos, nos convirtamos en unos pobres de solemnidad.
La incertidumbre sobre el resultado de las elecciones griegas del domingo tiene a la deuda en llamas. Pero es solo el peligro inmediato. Cada vez más voces señalan que los rescates de países son solo un parche y que el euro solo se salvará si los países abrazan de forma decidida la unión política, fiscal y bancaria.
Y aún así, Europa se sigue moviendo como una tortuga frente a las liebres (léase, miedos) de los inversores. La rebaja de la deuda pública por parte de Moody's hasta un peldaño antes del bono basura se sumó ayer a la falta de concreción sobre la ayuda a España y provocaron que la prima de riesgo tocase los 550 puntos básicos y, lo más grave, que el bono del Estado a 10 años sobrepasase puntualmente el temido 7%. El Ibex 35, sin embargo, se desmarcó con una subida del 1,22%, gracias al empuje de Wall Street. Tuvo toda la pinta de ser un rebote coyuntural.