Joan Tapia
Periodista
Un economista español -conservador- que ha tenido un alto cargo europeo almorzaba ayer en la zona alta de Barcelona. No ocultó su perplejidad. En los últimos seis meses España ha perdido bastante prestigio. El FMI dice que la nacionalización de Bankia elevó la prima de riesgo. Y obligó un mes después a pedir el rescate bancario que fue presentado por Rajoy -craso error- como un triunfo. Y el déficit público de los cinco primeros meses supera el del mismo periodo del 2011.
Información publicada en la página 25 de la sección de Economía de la edición impresa del día 20 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La consecuencia es que ayer -el día que el Congreso aprobó el mayor ajuste de la historia de España (65.000 millones)- el bono español volvió a atravesar la fatídica barrera del 7% y la prima de riesgo frente al bono alemán alcanzó otro record. Quizá lo más ilustrativo es que mientras desde agosto del 2011 hasta marzo de este año el diferencial del bono italiano evolucionó peor que el español, ayer la brecha a favor del italiano superó ya los 100 puntos básicos. La prima italiana estuvo en los 477 puntos frente a los 580 de la española. Y la subasta de deuda no fue bien. El tipo marginal de los bonos a siete años alcanzó el 6,79% frente al 4,89% de febrero, cuando se celebró la penúltima oferta a este plazo. Si el rescate a la banca y el macroajuste de 65.000 millones no han servido para nada (no han reducido el coste de la deuda), aumenta el riesgo de desastre: que España tenga que pedir el rescate total. Como Portugal.
Y el debate en el Congreso tampoco fue bien. El PP aprobó el plan en solitario y Montoro lo defendió... como pudo. A su manera. Dijo que subiría el impuesto a las plusvalías (otra improvisación) y presumió de no bajar el sueldo a los funcionarios sino de haber retrotraido la paga de Navidad al 2015 (si el déficit evoluciona bien). La calle está entre sublevada y muy inquieta porque no se puede aprobar un ajuste, contrario a lo prometido, con muy pocas explicaciones y con los diputados jaleando los duros recortes (más el show de Andrea Fabra). Y el Gobierno se ha quedado totalmente solo. Era muy difícil que el PSOE se abstuviera tras la actitud de Rajoy en mayo del 2010, pero ni se ha intentado. Y Duran Lleida, que entonces se abstuvo, ha votado en contra por la incapacidad de diálogo sobre las finanzas autonómicas.
En el mundo económico hay decepción. Fuerte. El tándem Guindos-Montoro ha fallado (Bankia uno, presupuestos el otro) y no se entiende. Tiene razón Alfredo Pérez Rubalcaba, el ajuste de ayer es una enmienda a la totalidad al presupuesto de marzo que el Congreso acaba de aprobar. Los que creen que Rajoy conserva capital suficiente ven imprescindible retrotraer el equipo económico y nombrar un vicepresidente que intente que rebote la confianza. Y el mismo murmullo viene de instancias europeas.
Pero la cúpula del Gobierno no está fina. La vicepresidenta política, Soraya Sáenz de Santamaría (aplicada abogada del Estado), debería saber que el viernes no podía abrir la rueda de prensa del Consejo de Ministros con la ley de Costas. Era elemental que importaba un pimiento. Y no podía tolerar que no se detallara lo que luego se puso en una web en inglés para inversores. Y que Rajoy no estuviera en el pleno (solo fue a la votación) es un mal signo. Ayer debía estar en su escaño. Como mínimo.