El Periódico

ANÁLISIS DEL EMPLEO EN ESPAÑA

Hacia unos horarios más eficientes

Los países más productivos tienden a ser también los que dedican menos horas al trabajo remunerado

La clave son factores como la formación y calificación del capital humano y la capacidad de innovación y de gestión empresarial

JOAN RAMON ROVIRA / Barcelona

Martes, 26 de julio del 2011 - 13:12 CEST

Radiografía de la jornada laboral.

El debate abierto por la cancillera alemana, Angela Merkel, a cuenta de su propuesta de armonizar las vacaciones, y también la jubilación, en Europa, merece un cuidado análisis. No basta con cuantificar los días de descanso que tienen los trabajadores de los diferentes países de la Unión Europea. También es necesario poner la lupa en otros factores, tan importantes como los días de vacaciones, como son la calidad de las horas trabajadas, la productividad y la conciliación de la vida la vida laboral y la familiar.

1. ¿Hacemos demasiadas vacaciones en España?

El número de días de vacaciones remuneradas en España está fijado por ley en 22 días, cifra por encima de países europeos como Holanda, Irlanda, Grecia o Bélgica, pero por debajo de otros como Francia y Alemania o los países nórdicos. Ahora bien, el número de días festivos remunerados (12) es uno de los más elevados de Europa, tan solo superado por Austria, Portugal e Italia (13). Si sumamos los días festivos con las vacaciones, España está en el grupo de países europeos donde se disfruta de un mayor número de días libres remunerados. El ránking está encabezado por Austria y Portugal, con 35 días, seguidos de Dinamarca, Finlandia, Alemania y España, todos con 34 días.

2. Somos los que más horas trabajamos, pero ¿las trabajamos o estamos en el puesto de trabajo?

No somos los que trabajamos más horas, pero sí trabajamos más horas que buena parte de los países europeos de nuestro entorno. Según los datos del Conference Board , en el 2010 en España cada ocupado trabajó 1.653 horas. Una cifra muy similar a la de EEUU, pero superior a los registros de Alemania (1.418), Francia (1.561), Holanda (1.372) y el Reino Unido (1.647). Nos supera Grecia, caso excepcional en Europa, con 2.034 horas, un nivel más propio de las economías asiáticas.

También se trabajan más horas en Portugal (1.955), Italia (1.773) y Irlanda (1.796). Por lo tanto, en el ámbito europeo los países donde más horas se trabaja son precisamente las economías mediterráneas, consideradas menos competitivas que las del centro y el norte de Europa, a las que suma la excepción irlandesa.

De estos datos se desprende que la competitividad de un país no depende tanto del número de horas presenciales en el puesto de trabajo como de la eficacia y la eficiencia por hora trabajada. En otras palabras: de la productividad horaria. No se trata de trabajar más horas, sino de trabajar mejor. Tal como se observa en los gráficos, hay una relación inversa entre productividad y número de horas trabajadas. Es decir, los países más productivos tienden a ser también los que dedican menos horas al trabajo remunerado. La clave son factores como la formación y calificación del capital humano, la capacidad de innovación y de gestión empresarial, así como la distribución, extensión y flexibilidad de la jornada laboral.

3. La dificultad para conciliar la vida personal y profesional afecta negativamente al crecimiento potencial de la economía.

La conciliación de la vida familiar y laboral es una cuestión esencial para el crecimiento y el desarrollo a largo plazo de una economía. Entre otras razones, porque afecta directamente a la participación de la población en edad de trabajar en el mercado laboral, en especial de la población femenina, y también a la tasa de fertilidad, factores que están en la base del crecimiento potencial.

Durante los últimos 30 años ha cambiado la relación de tasa de ocupación femenina y tasa de fertilidad en las principales economías desarrolladas. Mientras que durante la década de los 80 se observaba una relación inversa entre la tasa de ocupación femenina y la tasa de fertilidad en los países de la OCDE, en el 2009 esta relación se invierte.

Es decir, los países con una mayor tasa de ocupación son también los países que registran una mayor tasa de fertilidad, lo cual demuestra el éxito de las medidas implementadas en las últimas décadas para favorecer condiciones laborales que hagan posible que las mujeres puedan conciliar la vida familiar y laboral. En este contexto, no sorprende que en el 2009 España registrara simultáneamente tasas relativamente bajas de fertilidad y de ocupación femenina, poniendo de manifiesto todo lo que queda por hacer en este terreno.

4. Para empezar a cambiar las cosas, hay que replantear los horarios de trabajo.

La encuesta europea sobre condiciones laborales, que Eurofund realiza periódicamente a más de 40.000 trabajadores de 34 países (entre los cuales hay los 27 Estados miembros de la UE), sitúa a España como uno de los países con menos flexibilidad en la organización del tiempo de trabajo y con un peor equilibrio entre la vida personal y profesional. La última encuesta, publicada en el 2011 con datos de 2010, señala:

Solo el 27% de los españoles tienen cierta flexibilidad en su horario de trabajo, muy lejos de la media de la zona euro (42%) y en particular de países como Alemania (45%), Italia (41%) o Francia (39%).

El 75% de los españoles indican que el horario laboral encaja bien o muy bien con sus compromisos personales/familiares. En la zona euro, lo aseguran el 81% de los encuestados. No se detecta, sin embargo, un mayor nivel de absentismo en España que en otros países europeos.

Algunos de los resultados de la encuesta europea de calidad de vida, también realizada por la Comisión Europea, apuntan a la mayor dificultad relativa que declaran los trabajadores españoles para cumplir con responsabilidades personales o familiares, debido a las extensivas jornadas de trabajo, y también a la mayor dificultad para concentrarse en el puesto de trabajo. Factores que juegan en contra de un crecimiento de la productividad equiparable a los países europeos de nuestro entorno.

Hay que tener especialmente en cuenta los efectos negativos asociados con la diferencia de horarios laborales en España y Catalunya en comparación con los otros países europeos, a pesar de los adelantos en el proceso de integración. Adoptar unos horarios más en línea con los habituales al resto de Europa ayudaría a conciliar la vida familiar y laboral, en la medida que permitiría una mayor sincronización con los horarios escolares.

Los efectos positivos de la convergencia horaria contribuirían también a elevar la eficacia y la eficiencia por hora trabajada en nuestro país y, posiblemente, ayudarían a reducir tanto el absentismo como el llamado presentismo laboral (las horas de presencia en el puesto de trabajo sin contrapartida en términos de dedicación efectiva). Podríamos empezar por aquí.

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