El Gobierno griego tiene dificultades para aceptar las condiciones de la troika. El Ejecutivo heleno decidió a última hora posponer hasta este miércoles la aprobación de las nuevas medidas de austeridad exigidas por la UE, el BCE y el FMI, según informó a Efe una fuente cercana al primer ministro heleno, Lukas Papadimos. La misma fuente señaló que Papadimos y los representantes del Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo tuvieron que reunirse para ampliar el plazo de negociación y, por tanto, también la incertidumbre. El Gobierno de Grecia tiene ante si un momento crucial para el futuro del país. Debe preparar un documento con la lista de reformas que son necesarias para acceder al segundo rescate por importe de 130.000 millones de euros, texto que debe ser respaldado por los partidos políticos que apoyan al Gobierno. Y ese es el problema. Los socios no están convencidos todavía y la huelga general ha creado más dudas.
Miembros del partido comunista griego marchan contra los recortes del Gobierno, este martes, en Atenas. JOHN KOLESIDIS | REUTERS
El aplazamiento se debe a que "aún quedan algunas cuestiones abiertas" en la negociación entre el Gobierno y la troika sobre el nuevo programa internacional de financiación. Algunos de los temas aún abiertos en la negociación son "importantes", en concreto la reducción del gasto público, del que el Gobierno griego accede a recortar 2.300 millones de euros, mientras la troika quiere que sean 3.300 millones. Otras de las medidas exigidas, de acuerdo a los medios griegos, serían una rebaja de entre el 20% y el 25% del salario mínimo (actualmente de 751 euros brutos), recortes del 20% de las pensiones por encima de 1.000 euros y una disminución sustancial de los complementos que superen los 150 euros en todas las pensiones. Además, incluye los despidos de 15.000 funcionarios y de personal con contratos no fijos, drásticos recortes de los salarios en las empresas públicas y privatización inmediata de éstas, liberalización de las profesiones "cerradas" (como taxistas o notarios) y abolición de los convenios colectivos. La troika ha advertido de que, si no se ratifican estas medidas, no habrá un nuevo préstamo de 130.000 millones de euros y tampoco permitirá que se proceda con la quita de la deuda pactada entre Grecia y los bancos privados. Sin préstamo y sin quita, Grecia se encaminaría hacia la suspensión de pagos el próximo 20 de marzo, cuando debe desembolsar 14.400 millones de euros en vencimientos de deuda, de los que ahora mismo carece. Algo que por otra parte parece que no sería tan catastrófico ni para Grecia, ni para la UE. Aunque sí para los acreedores, básicamente bancos alemanes y franceses.
El tecnócrata Papademos intenta persuadir a los líderes de los tres partidos de la coalición de Gobierno para que acepten las condiciones de la UE y del FMI para conseguir la entrega la nueva ayuda de 130.000 millones de euros. "Debemos encontrar una solución", aseguraba una fuente del Gobierno a Efe, mientras que un tercer funcionario dijo que una de las principales cuestiones pendientes era el nivel de recorte en las pensiones suplementarias más elevadas.
Papademos ha acordado con la UE y el FMI la reducción de 15.000 plazas de funcionarios hasta el final de 2012. Estos 15.000 despidos entran dentro del contingente de 150.000 puestos de trabajo que Grecia debe reducir en el sector público hasta el 2015. Según datos del Ministerio de la Reforma Administrativa, Grecia contaba a finales del 2011 con 714.341 funcionarios.
La gran mayoría de los trabajadores griegos secundó la huelga general de este martes. El portavoz del principal sindicato del país, GSEE, aseguró que el 80% de los trabajadores y el 90% de los funcionarios han apoyado el paro general. Especialmente en el sector marítimo, una de las industrias más potentes de Grecia, hubo un paro completo al acordar los marineros e ingenieros seguir la huelga convocada por las principales centrales sindicales en contra de la exigencia de recortes drásticos de salarios, pensiones y gasto público.
El transporte urbano funcionó solo en las horas centrales del día para permitir a los trabajadores acudir a las manifestaciones, mientras que los trenes no partieron (no así los aviones ya que los aeropuertos no participan en la huelga). Los hospitales solo abrieron sus servicios de emergencia, mientras que las escuelas cerraron, así como las oficinas públicas y municipales.
Las nuevas medidas de austeridad "privarán de recursos a los servicios públicos", especialmente la sanidad y la educación, e "intensificarán el círculo vicioso de la recesión", criticó la Confederación de Funcionarios Públicos (ADEDY).
La vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Agenda Digital, Neelie Kroes, considera que la eurozona "no se hundiría" si dejase atrás a Grecia, un país que, recalcó, debe asumir sus responsabilidades y aplicar las reformas. "Se dice constantemente que si dejas que un país salga de la eurozona se vendrían abajo todos los cimientos de la construcción (europea), pero eso simplemente no es cierto", declaró Kroes, distanciándose así de la postura oficial de la Comisión Europea. También advirtió de que es "una responsabilidad de los políticos griegos" seguir o no en la eurozona.
24/05/2012 Economía
24/05/2012 Sociedad