Supermario, como llaman en Italia al primer ministro Mario Monti, empieza hoy un viaje de cuatro etapas, que debería servir para superar las últimas trabas para encarrilar la solución institucional de la crisis europea y para neutralizar las posiciones de los gobiernos que aún presentan objeciones.
Información publicada en la página 20 de la sección de Economía de la edición impresa del día 31 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El presidente de EEUU, Barack Obama, que por lo menos una vez por semana habla con Monti, atribuye tanta importancia a esa gira, que debería acabar antes de la enésima «cumbre decisiva» de la eurozona del jueves, que ha enviado a Europa a su ministro de Economía, Timothy Geithner, el secretario del Tesoro, en un viaje casi paralelo.
La etapa más difícil de esta especie de Giro de Monti debía ser Madrid, donde iba a sondear las intenciones del Gobierno para el futuro inmediato y a concertar acuerdos a medio plazo. Sin embargo, desde ayer en Bruselas, Fráncfort y entre los inversores de Milán se da por hecho que España pedirá el rescate (las normas exigen que lo formalice el interesado) y que tal vez se conceda uno suave y no con el acompañamiento forzado de una troika de funcionarios (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), como en Grecia. Monti necesita que España aguante, para que la especulación no se cebe luego en Italia. En varias capitales europeas se piensa que la petición de rescate podría ser el último acto de Mariano Rajoy antes de cambiar de Ejecutivo o de dimitir, a favor de un gobierno tecnócrata.
En París, Monti afianzará el entendimiento con el presidente François Hollande, sobre todo para crear un frente común ante la oposición de algunos países nórdicos a ayudar a los vecinos del sur. Para ello viajará a Finlandia, donde deberá convencer al Gobierno de que «o vamos juntos o no sobrevive nadie». No pasará por Berlín, porque la cancillera Angela Merkel está de vacaciones en los Alpes, «caminando y mirando la tele», como ha dicho el alpinista y amigo de los Merkel, Reinhold Messner. Pero también hablando con Monti, con quien convino en apoyar la declaración de Mario Draghi, presidente del BCE, de que para apoyar el euro se hará de todo.
Nouriel Roubini, economista en la New York University, declaró ayer a La Repubblica, que «se necesitará tiempo, pero tal vez el hundimiento de la eurozona sea evitado». Según él, si España e Italia logran evitar la imposición de la troika «se habrá eliminado el mayor obstáculo» en la actual crisis.