Las cuentas de la Generalitat viven aún del oxigeno de la liquidación de la participación en los impuestos del sistema de financiación autonómica del 2010 y el anticipo de los del 2009. Gracias a esa inyección del Estado, la Administración catalana llegó hasta mayo con un ligero superávit de 16,8 millones.
Los ingresos no financieros, con 10.417,8 millones, aumentaron el 16,6% gracias al tirón de las transferencias corrientes. Este apartado, con 3.500,7 millones, experimentó un incremento del 142% con respecto al mismo periodo del año anterior.Los ingresos por impuestos directos, 3.386,9 millones, se redujeron el 5,59%; mientras que los indirectos, un total de 3.339,4 millones, bajaron el 6,76%. Destaca el descenso del 20% en la recaudación por tributos vinculados a la construcción, como el de transmisiones patrimonianles y actos jurídicos documentados (ITP y AJD), hasta situarse en 483,5 millones.
Por su parte, los gastos no financieros alcanzaron los 10.401 millones en los cinco primeros meses del año apenas se movieron, al registrar una ligera alza del 0,31%. En este partado destacan los gastos financieros, con un crecimiento del 41%, hasta los 694 millones. En el lado opuesto, las inversiones de la Generalitat, con un total de 169,1 millones hasta mayo, se redujeron el 37% con respecto al mismo periodo.