Poca, escasa o muy limitada es la competencia en el sector de las gasolineras, lo que se traduce en una diferencia de precios muy pequeña. Lo ha denunciado esta semana la Comisión Nacional de la Competencia (CNC). Ya lo hizo hace tres años y las cosas no han cambiado mucho en el mercado.
Información publicada en la página 28 de la sección de Economía de la edición impresa del día 07 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero hay excepciones aparte de las estaciones de servicio que dependen de cadenas de súpers o de hípers. Eduardo Soto es propietario de una gasolinera abanderada por Meroil en el término de Igualada (Anoia) y se ha propuesto poner su granito de arena para que haya mayor concurrencia de ofertas.
«La cadena Guissona ha abierto ya una gasolinera cerca», advierte. Y hay que ponerse las pilas. «Nos amparamos en el cuasimonopolio hasta que llega la competencia», afirma. Con anticipación, adoptó la fórmula que ha bautizado como Fer Preu Just. En resumen: se paga menos cuanto más se reposta. Además, los clientes pueden acumular puntos para obtener más descuentos o para lavar los vehículos. El modelo lo empezó a aplicar en el túnel de lavado, bajo el nombre Fer dissabte --la expresión catalana para la limpieza general de la casa--. Está convencido de que podrá hacer frente a la competencia, podrá mantener el empleo y además crecerá.
La gasolinera, situada en el polígono Les Comes abre de 7.00 a 21.00 horas. Los usuarios se benefician de una rebaja de precio en ocho tramos que van de dos céntimos a 4,5 por litro hasta los 49 litros.
En la franja nocturna funciona mediante autoservicio y el precio por litro es menor. Y lo mismo ha hecho los domingos por la tarde, cuando hay muy pocos usuarios porque la gasolinera está en un polígono. Es otra forma imaginativa de atraer clientela en horas y días de menor frecuencia de uso.
Las ideas de Soto no se detienen en su propio establecimiento sino que ya piensa en la posibilidad de comercializar el sistema mediante autoservicio para terceros. «Las gasolineras podrían contar, por ejemplo, con un surtidor en modo autoservicio y con precios más bajos», afirma. Su apuesta, que además no afecta al empleo, no es nueva. Se utiliza por ejemplo en el transporte aéreo. Es habitual que en un mismo vuelo los pasajeros hayan pagado tarifas muy distintas, en función del tiempo que hace que las adquirieron y otras variables. También se usa la modalidad de horas pico y valle en las autopistas. En cambio, no es habitual en el negocio de la venta de carburantes, actividad en la que los precios de venta al público son generales y las excepciones suelen ir ligadas a tarjetas de fidelización.