Ajuste, pero más gradual. El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomienda a España que lleve a cabo un proceso de consolidación fiscal «menos inmediato», con un mayor peso de las medidas relacionadas con los ingresos, en especial los impuestos indirectos, como el IVA. Estos consejos, anteriores al hachazo aprobado por el Gobierno que preside Mariano Rajoy, apuntan a medidas en un marco macroeconómico «más prudente».
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, durante unas jornadas en Tailandia el pasado día 12. AFP / NIOLAS ASFOURI
Información publicada en la página 23 de la sección de Economía de la edición impresa del día 19 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Y todo ello en un marco en el que «la crisis en la zona euro ha alcanzado una nueva y crítica fase». Son las palabras con las que comienza el último informe del FMI sobre la eurozona. En el mismo, además además de arrojar nuevas dudas sobre la viabilidad de la unión monetaria, renueva los riesgos de la temida deflación, o lo que es lo mismo, la caída generalizada y prolongada de los precios, en especial en países como España o Italia. Ante los viejos fantasmas que se abaten sobre la moneda única el organismo internacional insta al Banco Central Europeo (BCE) a rebajar los tipos de interés y a comprar más deuda de países como España o Italia para reducir sus costes prohibitivos de financiación.
EFECTOS DEVASTADORES / La deflación es un fenómeno temido por los economistas porque sus efectos pueden ser devastadores y muy difíciles de revertir. La caída de los precios retrae el consumo (para qué comprar hoy si mañana valdrá menos), reduce los márgenes empresariales, desalienta la inversión y aumenta el paro. Al mismo tiempo el valor de las deudas crece, lo que dificulta más su devolución. Según el FMI, el promedio de los precios en la eurozona caerá el año que viene «bastante por debajo» del 2% y existen un 25% de probabilidades de que se entre en deflación a principios del 2014.
«El riesgo es limitado en las economías que más crecen, pero significativo en la periferia, donde las tasas y el aumento de los impuestos están enmascarando fuertes presiones a la baja en los precios», dice el informe refiriéndose a países como España, Italia o Grecia.
Estas proyecciones bajistas de la inflación le dan al FMI el argumento para exhortar al BCE a que tome nuevas medidas para reactivar el crecimiento y contener la crisis de la deuda. Entre otras recetas, le pide que rebaje los tipos de interés del 0,75% actual, reactive el programa para inyectar fondos en los bancos y renueve la compra de deuda soberana, lo que ayudaría a rebajar los costes de financiación de los países en apuros y a contener la caída de la inflación.
El informe muestra una vez más el descontento del FMI con la gestión europea de la crisis. «El agravamiento de la crisis sugiere que las causas de fondo siguen sin afrontarse», dice el documento. Sus analistas consideran que la reciente decisión de los líderes del continente para crear una unión bancaria con un supervisor común es un paso en la dirección correcta, pero insisten en que se debería ir más allá poniendo en marcha un fondo común para garantizar los depósitos y liquidar las entidades financieras insolventes. Es necesario que los líderes europeos demuestren «su compromiso inequívoco» con el euro, sentencian los autores del informe del FMI.