Las palabras del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, cayeron ayer como un jarro de agua fría sobre los ánimos compradores de los inversores. Los agentes del mercado confiaban en que el banquero lanzase algún mensaje que dejara entrever medidas de apoyo para la zona euro en general y España en particular.
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La decepción de esa expectativa hizo que el Ibex 35, que hasta que comenzó su rueda de prensa subía el 2,3%, frenase en seco sus intentos de rebote y cerrase con un alza de solo el 0,29%, hasta los 6.851,9. De esta manera, sigue en los niveles mínimos alcanzados en el peor momento de la crisis, en la primavera del 2009, con lo que cualquier nueva sacudida le podría llevar a los niveles más bajos desde el 2003.
«Es lógico que el BCE aluda a la necesidad de que sean los gobiernos los que tomen el protagonismo en la resolución de la crisis de deuda y de modelo del euro. Pero esto no es fácil y mucho menos rápido. Al final, creo que el protagonismo para luchar no tanto contra la crisis como contra sus consecuencias corre a cargo del BCE. En este sentido, además de recortar tipos creo que debería dejar abierta la posibilidad de volver a retomar la inyección de liquidez en el futuro», defendió José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, en una nota.
PRESIÓN SOBRE LA BANCA / Además de no anunciar nuevas medidas de apoyo, Draghi incrementó la ya de por sí alta presión de los inversores sobre la banca, al instar al Gobierno a culminar su saneamiento. El dardo convirtió al sector financiero en el principal lastre del selectivo bursátil español. Popular (2,38% de caída), Caixabank (-1,91%), Sabadell
(-1,7%) y el BBVA (-1,07%) estuvieron entre los valores que más terreno cedieron durante la sesión.
La caída del índice que mide la actividad del sector servicios en Estados Unidos fue la puntilla que hizo evaporar las ganas de los inversores de aprovechar lo baratas que están algunas acciones tras el fuerte castigo que ha sufrido la bolsa en las últimas semanas.
LA MENOS MALA / Pese a todo, el Ibex 35 fue de entre los grandes selectivos europeos el que registró un mejor resultado. El selectivo inglés solo creció el 0,15%, mientras que el francés cayó el 0,09% y el alemán perdió el 0,24% de su valor. La incertidumbre sobre las consecuencias de las elecciones galas del fin de semana atenazan a los inversores.
En el caso español, sentó bien el razonablemente buen resultado de la subasta de deuda que realizó el Tesoro, con alta demanda pero mayores tipos de interés. «La subasta ha sido positiva», defendió el analista de Citi.