«¡Trabajáis para los alemanes, como esos de ahí arriba!», gritaba señalando al Parlamento y a la policía un hombre de unos 50 años, desesperado e impotente, tras ver como los antidisturbios pateaban con saña a dos jóvenes tirados en el suelo, abrazados como un ovillo para protegerse las partes más sensibles. Su único delito era haberse negado a abandonar la plaza Syntagma, en la última protesta contra las medidas de austeridad, el domingo por la noche.
Información publicada en la página 20 de la sección de Economía de la edición impresa del día 21 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Tormenta sobre el rayo de sol del acuerdo», avisaba ayer un titular de portada del rotativo griego Eleftheros Typos, avisando contra los que se quieran dejar llevar por el optimismo de que el multimillonario préstamo salvará a Grecia. «El rescate no impedirá que Grecia entre en suspensión de pagos. Y creo que caminamos hacia una bancarrota descontrolada, que llevará a la ruina económica y social», advertía Stavros Ligerós, experto económico del diario conservador Kathimerini. Según explicó el analista a este diario, «una mayor reestructuración de la deuda será necesaria» ya que la que se prevé en este paquete de medidas no será suficiente: «La cuestión es que este rescate no es sino una continuación del primero, y el primero no enfrentó los verdaderos problemas de la economía griega, sino que ha promovido la entrada en un círculo vicioso de recesión».
«Nos amenazan continuamente con que si no aceptamos las condiciones de la troika no nos darán el dinero del préstamo e iremos a la bancarrota. Pero lo cierto es que el pueblo griego ya está en bancarrota», se quejó un portavoz del Partido Comunista, Dimitris Kaloyannis. Con un desempleo que afecta al 20% de los trabajadores y al 45% de los jóvenes; una pobreza en aumento y la capacidad adquisitiva de las clases medias y populares por los suelos, es comprensible que la calle se tome con escepticismo aseveraciones del Gobierno que alegan que el nuevo paquete traerá «estabilidad» a la economía griega. Y esta frustración -que a veces cristaliza en violentos disturbios como el pasado 12 de febrero- se convierte en rabia cuando, como ocurrió el domingo, se impide a los ciudadanos manifestarse de forma pacífica. Según algunos medios, los gases lacrimógenos comienzan a escasear en los almacenes de la policía.
24/05/2012 Sociedad
24/05/2012 Economía
24/05/2012 Política