Ayer finalizó la segunda edición de Bizbarcelona, una feria dirigida a emprendedores y nuevos empresarios. Este tipo de acontecimientos son importantes para establecer contactos, compartir experiencias y también porque se producen noticias que luego aparecerán en los medios de comunicación.
Información publicada en la página 27 de la sección de Economía de la edición impresa del día 15 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En las recientes jornadas del Círculo de Economía participé en una mesa redonda cuyo tema era cómo fomentar la actividad emprendedora, la creación de empresas y el desarrollo de las ya existentes. Allí, junto con otros dos empresarios, Lucas Carné, creador de la empresa de venta de moda por internet Privalia y Josep Santfeliu, promotor Ysios, un fondo de capital orientado al sector de la biomedicina, compartimos experiencias sobre cómo había evolucionado cada una de nuestras empresas, desde la fase inicial normalmente dirigida por un emprendedor, hasta la fase actual de madurez.
La discusión mostró que siendo los tres modelos de empresa muy distintos entre sí, había una coincidencia clara: para crecer había sido necesario diferenciar los perfiles de emprendedor y empresario, aunque en algunos casos éstos pudieran coincidir en una misma persona.
Quedó de manifiesto en ese foro, que los emprendedores son aquellos que tienen ideas, plantean nuevos proyectos y aportan innovación. Estas iniciativas pueden desarrollarlas dentro de la empresa, o fuera de ellas. Cuando lo hacen fuera, además de la idea se requiere capacidad para el desarrollo de un proyecto y es allí donde entra la figura del empresario, o del ejecutivo profesional con el objetivo de transformar esa idea en una empresa viable. Y esa sociedad bien gestionada crecerá y evolucionará si se hace muy bien.
En nuestro país todavía son muy pocas las empresas que consiguen pasar del estadio de idea emprendedora al de empresa consolidada. Magníficas ideas no se transforman en grandes empresas porque, por el camino, alguien no supo ceder su poder permitiendo que entraran nuevos socios en el capital, no confió en un equipo profesional para la gestión o sencillamente pensó que no había nadie mejor que la persona que tuvo la idea, para gestionar el proyecto.
Y no olvidemos que todo proyecto empresarial para obtener capital primero tiene que generar ilusión entorno a una idea, pero no es suficiente. Los socios quieren asegurar el retorno de la inversión realizada y para ello se les tiene que convencer con una gestión profesional que garantice en la medida de lo posible, el desarrollo de la operación.
Quiero animar a todos los que han asistido al certamen de Bizbarcelona para que busquen socios y se rodeen de profesionales para desarrollar sus ideas emprendedoras. Y recordarles también que en una empresa es imprescindible, además de creer y compartir una idea, tener ambición y perseverancia, saber adaptarse a la realidad, afrontar los fracasos como un aprendizaje y saber delegar y colaborar con los equipos y con los socios. Solo así, con ambición y profesionalidad hay posibilidades de transformar las ideas de los emprendedores en grandes empresas.