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Vuelven a instalarse las dudas entre nosotros y en torno a España. Y es como en aquella canción de The Rolling Stones, Sympathy for the devil, en la que el protagonista recuerda un momento de su pasado: «Estaba por allí cuando Jesucristo / tuvo su momento de duda y dolor / Me aseguré de que Pilatos / se lavara las manos y así sellé su destino».
Información publicada en la página 28 de la sección de Economía de la edición impresa del día 05 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Hay varios candidatos para ser el Pilatos de España, y desde luego Mario Draghi podría considerarse uno de ellos. Bien es verdad que el presidente del BCE no se ha lavado las manos a conciencia: hace un mes dejó la puerta abierta a comprar deuda española para facilitar la financiación del país si el Gobierno solicita el rescate. Pero no menos cierto resulta que dejó la pelota en los tejados del Ejecutivo español y los de sus homólogos europeos, que siguen sin decidirse a bajarla o dejarla allí.
El discurso de ayer de Draghi no ayudó a despejar las incógnitas. Y, entre tanto, el mercado sigue recibiendo mensajes contradictorios. Bruselas filtrando que estudia avalar la deuda española. Alemania insinuando que podría dar más tiempo a Italia y España para sanear sus finanzas. El FMI ofreciéndose a ayudar a España de la manera que sea...
Todo eso está muy bien, pero de momento no se concreta en nada. Y así no es raro que la prima de riesgo subiese ayer hasta rozar los 450 puntos básicos, pese a la razonable subasta del Tesoro, y que el Ibex 35 cayese el 0,18%, hasta los 8.812,80 puntos. Por cierto, sympathy en inglés no quiere decir simpatía, como a veces se traduce, sino compasión, lástima o solidaridad. Pues eso.