El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, defendió ayer ante el Parlamento Europeo que la entidad pueda comprar deuda pública a corto plazo de los países en apuros para evitar en el riesgo de fragmentación de la eurozona, pocos días antes de la crucial reunión de la institución el próximo jueves.
Información publicada en la página 21 de la sección de Economía de la edición impresa del día 04 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Draghi, que compareció a puerta cerrada ante la comisión de asuntos económicos del Parlamento Europeo, aseguró que puede entrar dentro del mandado del BCE la compra de deuda pública a corto plazo en el mercado secundario para asegurar un correcto funcionamiento de la política monetaria en la eurozona.
Draghi rechazó así la posición defendida públicamente por el presidente del Bundesbank, Jens Weidemann, que se opone a que el BCE reanude el programa de compra de deuda pública con el argumento de que vulnera el tratado de la UE y el mandato del BCE. Draghi, según varios eurodiputados, desestimó los argumentos de los parlamentarios alemanes e insistió en que la compra de deuda pública a corto plazo (hasta tres años) no constituye una financiación monetaria sino una ayuda temporal para corregir las disfunciones de los mercados financieros.
Por otra parte, el Gobierno alemán de Angela Merkel rechazó de nuevo crear eurobonos para resolver la crisis de la deuda pública, como ha planteado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Berlín también instó a los países no inmiscuirse en las decisiones del BCE.
A su vez, la misión de expertos enviada a Atenas por la Comisión Europea, el BCE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) --la troika--, ha recomendado al Gobierno griego flexibilizar el mercado laboral, incluyendo abaratar el despido y ampliar la semana laboral hasta los seis días, según el diario Imerisia.