El día en que Mariano Rajoy decidió no crear una vicepresidencia económica y asumir él mismo el control de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, empezó a alimentar al gigante de dos cabezas en que se ha convertido Guindos-Montoro, Montoro-Guindos.
Relevo 8 Guindos recibe de Elena Salgado la cartera de Economía, a la que ella sumaba la de Hacienda. AGUSTÍN CATALÁN
Información publicada en la página 25 de la sección de Economía de la edición impresa del día 21 de enero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La ausencia de una jerarquía entre el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, y el de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, está dando pie a especulaciones sobre una rivalidad sorda, no siempre bien disimulada, en la que está en juego quién manda en la política económica del país.
El tanteo va a favor de
Montoro. Su protagonismo en la primera gran decisión política de este Gobierno (el ajuste de 16.000 millones del 30 de diciembre); el logro de un acuerdo unánime con las autonomías en el Consejo de Política Fiscal y Financiera y el anuncio de una trascendental decisión para disolver la enorme deuda de las administraciones con autónomos y pymes han convertido a Montoro en el hombre de moda.
Mientras, las únicas actuaciones públicas de Guindos se limitan a una entrevista y un artículo en sendos diarios anglosajones, en inglés, en los que, por cierto ha abarcado cuestiones de todo tipo. No solo la reforma financiera, que es su principal cometido urgente, sino que ha marcado líneas sobre el control de las autonomías -introduciendo discrepancias con Montoro - y la reforma laboral. Es como si una de las cabezas de este gigante hablara en inglés y la otra, en castellano.
El primer coscorrón entre ambas cabezas surgió cuando a De Guindos se le ocurrió admitir que el recorte presupuestario del Gobierno podría rondar los 4.000 millones. El ministro Montoro no ocultó su incomodidad por la intromisión y sacó pecho en el Consejo de Ministros cuando anunció un recorte de 9.000 millones, «el mayor de la historia», dijo. Hubo otro segundo coscorrón, cuando Guindos habló en el Financial Times de imponer un control previo a los presupuestos autonómicos y Montoro volvió a dejar claro que ese es su negociado y de nadie más. Falta averiguar cuánto hay de rivalidad o de estrategia en tales encontronazos.
Momento de gloria
Guindos está a la espera de su particular momento de gloria. Que podría ser la semana que viene, cuando se estrene en Bruselas en el Eurogrupo y el Ecofin, o antes de mediados de febrero, cuando explique la reforma financiera que se pretende hacer sin gastar un euro de dinero público.
El problema es que aún le pueden salir nuevas cabezas a este gigante que alimenta Rajoy. Se habla de un tercero en discordia: Álvaro Nadal, el director de la Oficina Económica del presidente, fiel colaborador de Montoro durante la travesía del desierto de los ocho últimos años pero con un perfil mucho más cercano que el de su mentor a la tecnocracia en boga.
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