El agua seguirá siendo barata si se compara con lo que se paga en otros países. Y ello a pesar de la próxima subida consecuencia del encarecimiento de la factura que Aigües Ter Llobregat (ATLL) cobra a las suministradoras. En términos porcentuales, el encarecimiento del recibo será de una media del 30%. En definitiva, un recibo trimestral de 60 euros pasará a ser de 78, es decir, 18 euros más o 72 euros más al año.
Información publicada en la página 25 de la sección de Economía de la edición impresa del día 15 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero, pese a ello el precio del agua seguirá por debajo de la media de otros países europeos. Si en España el metro cúbico se paga a una media de 1,40 a 1,50 euros, en el resto de países europeos se mueve entre los cinco y los seis euros. «Donde es más cara es en los países en los que existe abundancia de agua, pero en los que en el recibo se repercuten todos los costes de inversiones que se realizan para el abastecimiento», según reconocen representantes del sector.
Eso es algo que comenzará a suceder en Catalunya y España, donde el precio que se paga tiene escasa relación con los costes del servicio. De hecho, buena parte de la culpa del incremento actual tiene que ver con que no se aplicaron las alzas en su día. Lo que podría haber sido un aumento gradual será ahora un ajuste de golpe. Es un problema similar al que existe con la tarifa de la luz, en la que los ingresos que el Gobierno reconoce a las distribuidoras eléctricas no cubren los costes.
Con los años todo ello se ha convertido en un déficit de más de 20.000 millones. Algunos estudios revelan que España se encuentra entre los países con el precio del metro cúbico de agua más barato. Según un estudio realizado en el año 2010 con dólares como moneda comparativa en el que ha intervenido la organización de países más desarrollados (OCDE), Dinamarca, donde el precio del metro cúbico es de 6,70 dólares, es el país de los analizados con el mayor coste, pero no lo es si se relaciona este con la riqueza per cápita (1,16 dólares). Alemania es el país con el agua más cara, con un precio relativo de 1,47 dólares. Si se relaciona con la riqueza de sus habitantes, el precio relativo es en España de 0,64 dólares.
Un análisis publicado también en el 2010 por Presupuesto y Gasto Público, revista de la Secretaría General de Presupuestos del Ministerio de Hacienda, concluía que «los ciudadanos españoles realizan un esfuerzo mucho menor que la media de los ciudadanos europeos en el pago de un metro cúbico de agua». A su vez, el informe afirmaba que «para equiparar las tarifas del agua, en términos de esfuerzo, con la media europea debería incrementarse estas, en promedio, un 57% en el caso del abastecimiento y en el caso del saneamiento y depuración un 101%».
Eso permitirá financiar las inversiones necesarias en infraestructuras. A su vez, estos estudios afirmaban que la comparación de otros servicios básicos como la electricidad y la telefonía presentaban también conclusiones para la reflexión. Por ejemplo, en España un ciudadano gasta en telefonía 4,7 veces el importe de la factura del agua.