Control y paralización total. El Govern logró cerrar los ocho primeros meses de este año con un déficit de 988,5 millones de euros, que supone apenas el 0,45% del producto interior bruto (PIB). Según los datos de ejecución presupuestaria hasta agosto, el desfase de caja se mantiene bajo control a falta de cuatro meses para cerrar el ejercicio, que debería acabar con un déficit del 1,5% del PIB. Eso significa que se ha llegado a un tercio del objetivo de déficit cuando ya han transcurrido dos tercios del ejercicio.
Además están aún pendientes de resolución dos concursos: el dirigido a la gestión de Aigües Ter Llobregat (ATLL), por un importe de casi 1.000 millones y el de la gestora de los túneles de Vallvidrera y del Cadí, Tabasa, por 430 millones. Ambos procesos permitirían reducir sustancialmente los números rojos, a pesar de que solo se ingresará en efectivo una parte del total.
Las cifras hasta agosto reflejan unos ingresos no financieros por importe de 15.652,4 millones, con un crecimiento del 7,71%. Este aumento se debe esencialmente al adelanto y aceleración de transferencias por parte del Estado, como en meses anteriores. A su vez, los gastos no financieros, por un total de 16.640,9 millones, se redujeron en torno al 1,5%, a costa de paralizar las inversiones, como desde hace varios meses. Con todo ello, el déficit a lo largo de los primeros ocho meses del año es menos de la mitad del que se registró durante el mismo periodo del año pasado.