Cristina Contel, presidenta; y Lluís Monset, director general de Aces, pueden decir que representan una cuarta parte del sector sanitario. O al menos esa es la proporción de la población (26,4%) que en Catalunya tiene doble cobertura, la pública y la privada. En su opinión, cuando la organización se presta a celebrar su 35 aniversario, el sistema sanitario debería generalizar un modelo similar al de Muface, mediante el que los funcionarios eligen libremente entre prestación pública y privada y mayoritariamente optan por la segunda.
Información publicada en la página 26 de la sección de Economía de la edición impresa del día 12 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Monset destaca que la crisis revela que el sistema público «se ha financiado con los presupuestos y deuda. Y así no podrá seguir para siempre; mientras que el modelo Muface, aunque mejorable, no ha generado déficit ni un solo año» Contel, por su parte, entiende que el futuro del sector privado pasa por «una definición competencial» (¿qué cubre el sector público y qué el privado?) y una mayor fuerza como proveedores, frente a sus grandes clientas, las aseguradoras; que conllevarán más fusiones como la más reciente protagonizada por Quirón y USP. Critican la «politización» del sistema público. También denuncian la competencia que ejerce sobre el sector privado al hacer de proveedor de las aseguradoras a través de Barnaclínic u otras fórmulas en hospitales comarcales con las que operan de forma privada con activos e instalaciones públicas.
Monset y Contel destacan, de todas formas, que Aces ha ganado representatividad gracias a la creación del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Idis), que promovieron a crear. También por su integración en la Federación Nacional de Clínicas Privadas, en la que ocupan una vicepresidencia: Les abrió las puertas de la patronal CEOE y a participar en órganos de decisión sanitaria en Bruselas.
Con 142 empresas asociadas y más de 14.000 empleados, el 62,3% de la facturación de sus socios procede de las aseguradoras; el 26,3% de los conciertos públicos, y el resto, de los pacientes privados. A la condición de proveedores de aseguradoras, cuyas tarifas están congeladas desde el 2006, se suma el negocio ligado a conciertos, con demoras en los cobros. Todo ello ha conducido a muchas clínicas al ahogo financiero. Una de sus vías para crecer son las pólizas de salud colectivas, que pagan las empresas a su plantilla y las únicas que gozan de incentivos fiscales; así como una mayor derivación de pacientes crónicos a centros sociosanitarios. También piden gestionar la asistencia de las 600.000 personas que en Catalunya no cotizan porque son ilegales o ganan más de 100.000 euros año y a las que se les retirará la tarjeta sanitaria.