La multa de 363 millones de euros y las dimisiones del presidente, el consejero delegado y el director de operaciones de Barclays ni mucho menos han puesto fin al escándalo del líbor (el euríbor británico). Según reveló ayer la agencia Bloomberg, los fiscales generales de Nueva York y Connecticut han servido en las últimas semanas citaciones judiciales a cinco bancos, que sumadas a las enviadas antes a Citigroup y UBS elevan a siete el número de entidades investigadas por la manipulación del tipo de interés interbancario. Del resultado de estas investigaciones depende la apertura de un posible caso criminal, que a su vez podría impulsar las demandas de inversores institucionales.
Información publicada en la página 21 de la sección de Economía de la edición impresa del día 17 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Los cinco últimos bancos investigados por los fiscales estadounidenses son Deutsche Bank, Royal Bank of Scotland, HSBC, JP Morgan y el propio Barclays, pero fuentes anónimas citadas por medios estadounidenses avisan que otras entidades pueden estar también en el punto de mira de las autoridades.
Estas suman sus pesquisas a las ya iniciadas por reguladores de Europa, Asia y EEUU, y también por grandes inversores, que en investigaciones internas estudian si sus fondos se vieron afectados por la manipulación. Blackrock y Vanguard son dos de las firmas de fondos que han puesto en marcha esas investigaciones y el mes pasado un pequeño banco neoyorquino, el Berkshire, ya presentó una demanda contra 21 entidades por los daños que le provocó la manipulación del líbor.
Forbes aseguraba ayer que los bancos bajo la lupa, a los que se ha solicitado información como comunicaciones entre ejecutivos en busca de señales de connivencia, están estudiando la posibilidad de buscar un acuerdo con las autoridades como grupo en lugar de individualmente.
El creciente escándalo del líbor es uno de los últimos golpes a la imagen de los bancos, cuyas oscuras actuaciones están saliendo a la luz. El martes, el británico Standard Chartered aceptó pagar a autoridades estadounidenses una multa de 275 millones de euros por haber ocultado transacciones con Irán por valor de más de 200.000 millones. HSBC también ha sido acusado por el Senado estadounidense de no prevenir operaciones de lavado de dinero iraní. UBS ha tenido que negar que ayudara a clientes a evadir impuestos moviendo dinero de Suiza a Singapur y JP Morgan aún no se ha recuperado de la mala publicidad que provocaron las pérdidas de casi 4.700 millones acumuladas, sin que saltaran alarmas, por uno de sus traders.