El ministro de Hacienda británico, George Osborne, dijo durante la reciente cumbre de Davos respecto a Grecia: «La cola mueve al perro». Un juego de palabras muy inglés, cuya formulación más clásica es Wag the dog. El razonamiento completo es: ¿Por qué el perro mueve la cola? Porque es más listo el perro que su cola. Si fuera al revés, la cola movería al perro. Con esta expresión Osborne devolvía al eje germano-francés la afrenta de haber dejado a Gran Bretaña fuera del núcleo de decisiones de la eurozona. Parece mentira, vino a decir, que un país de tan escaso peso en la UE como Grecia siga en el centro de la tormenta financiera.
Información publicada en la página 26 de la sección de Economía de la edición impresa del día 07 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
¿Quién se hará cargo de la deuda griega que, ya es seguro, no va a devolver? En eso están los bancos prestamistas, el Gobierno griego y las autoridades supervisoras (UE, BCE, FMI). La función de etólogos la ejercen Merkel y Sarkozy, que quieren devolver a la cola su simple función articular. Eso sí, de renunciar los bancos voluntariamente (quita) u obligados va un trecho: en el primer caso, lo cargarían en su cuenta de pérdidas; en el segundo, a las compañías aseguradoras de la deuda, que tan buenas primas cobraron por ese riesgo. ¿Son los bancos la cola que mueve a los Estados? El refrán decía que era al revés, pero...
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