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INDUSTRIA

Celsa ultima un pacto para reducir una deuda de 2.564 millones

La mayor siderúrgica española presenta un plan para recortar el endeudamiento en 853 millones en cuatro años

Los bancos no descartan la capitalización de lo adeudado si no se cumple la previsión de negocio

Celsa ultima un pacto para reducir una deuda de 2.564 millones

ROBERT RAMOS

Planta siderúrgica de Celsa en Castellbisbal.

OLGA GRAU / ANTONI FUENTES / BARCELONA

Martes, 10 de enero del 2017 - 21:31 CET

Celsa, el mayor grupo siderúrgico español, avanza en las negociaciones con la banca para reestructurar su pesada deuda, que asciende actualmente a 2.564 millones de euros y lastra el futuro de la compañía. La banca acreedora liderada por el Sabadell, Santander, BBVA, Caixabank, Bankia y Popular han recibido el informe de la consultora KPMG que avala el plan estratégico del grupo presidido por Francesc Rubiralta, aunque dibuja todavía un largo camino para sanear las cuentas que de no cumplirse podría acabar con la entrada de la banca en el capital del grupo.

Las líneas estratégicas del plan que ha diseñado el equipo directivo de Celsa pasarían por aumentar los ingresos deteriorados tras años de crisis, mantener la senda de reducción de costes, migrar hacia actividades de más valor añadido y entrar en el sector servicios. La empresa estudia poner en marcha un planta de laminación en el sur de Francia que le permitía mejorar su eficiencia y prescindir de las actividades que realiza en Galicia en la planta de A Laracha (Celsa Atlantic). La banca acreedora ha dado el apoyo al proyecto francés, que cuenta con financiación de entidades financieras francesas.

Celsa ha contratado al banco de inversión internacional Houlihan Lokey para analizar posibles escenarios ya que dentro del plan de viabilidad se ha puesto sobre la mesa opciones como la entrada de socios externos o la desinversión en activos no estratégicos, incluido el cierre de plantas. Según fuentes cercanas a la empresa, la negociación de la refinanciación de la deuda avanza aunque el acuerdo no será inminente, puede tardar varios meses todavía. Paralelamente, la banca evaluando que nuevas garantías pedirá al grupo para alargar los plazos de repago de la deuda, lo que podría incluir activos en el exterior.

REDUCCIÓN DE DEUDA

De no cumplirse el plan de negocio, la banca acreedora podría acabar capitalizando la deuda en el grupo lo que la convertiría en accionista, según han confirmado fuentes de la banca. «Creemos que la empresa tiene un histórico que avala su viabilidad pero hay que determinar qué nivel de deuda es sostenible, el actual no lo es», han explicado fuentes de la banca acreedora. El plan que se negocia con la banca contempla la reducción de la deuda de los 2.564 millones a 1.711 millones en el 2021. Es decir, la empresa deberá recortar la deuda en 853 millones en los próximos 4 años con lo que la ratio de deuda sobre el ebitda (beneficios antes de impuestos, tasas y amortizaciones) pasaría del actual 14,4% al 3,84%.

La deuda de la empresa se encontraba en una ratio del 3,6% en el 2008, previo a la crisis económica. Pero cuando la economía mundial empezó a desacelerarse, la actividad de la empresa muy vinculada a la construcción empezó a caer y la ratio de deuda sobre resultados se fue incrementado hasta llegar al 32,1% en el 2012 y al 54,4% en el 2013.

MAYOR EMPRESA CATALANA

La deuda se ha convertido en una gran losa para el grupo que cuenta con unas pérdidas acumuladas de 1.500 millones de euros entre el 2008 y el 2016. La multinacional tiene que hacer frente a un pago de 600 millones en 2017, lo que a día de hoy se presenta imposible con las actuales previsiones de negocio.

En el año 2014, Celsa facturó 3.900 millones de euros, lo que le convierte en la primera empresa de propiedad familiar catalana por cifra de negocio. Con plantas en seis países, el grupo está especializado en fabricar acero a partir de chatarra mediante el uso de hornos eléctricos.

China produjo en 2015 un total de 1.140 millones de toneladas de acero, casi la mitad del total mundial, según datos de la OCDE. El exceso de capacidad chino empeorado durante la desaceleración económica ha generado guerras de precios a nivel mundial. Sus competidores alegan “dumping”, mientras que Pekín niega que venda por debajo de coste y asegura que, simplemente, sus productores son más eficientes y sus costes son menores.

Un gigante del acero

EMPRESA FAMILIAR. La Compañía Española de Laminación SA (Celsa) nació en 1967 y ha ido creciendo hasta convertirse en un gigante catalán del acero. La compañía familiar está presidida por Francesc Rubiralta Rubió, hijo del fundador de la empresa, Francisco Rubiralta Vilaseca, que falleció en el 2010.

LOS INICIOS. La empresa comenzó con un tren de laminación y 10 años después inauguró su primer horno eléctrico de fusión en Sant Andreu de la Barca. En los años 80, Celsa compró Torras Herrerías y Construcciones y después, Global Steel Wire y la vasca Nervacero.

EXPANSIÓN. A partir del 2000, el grupo inició una expansión internacional e incorporó acerías con problemas de Gales y Polonia.

DESACUERDO FAMILIAR. La compra de la escandinava Fundia, en el 2006, provocó el desacuerdo entre el fundador del grupo y su hermano José María Rubiralta Vilaseca, que acabó en la ruptura del grupo familiar: Francisco compró a José María el 50% de Celsa y este último se quedó con la compañía de material hospitalario Werfen.

Si marca ante Paraguay, el brasileño igualará los 52 goles que 'O Rei' hizo en la Seleçao con 25 años