Será difícil encontrar el equilibrio perdido hace tiempo entre elegir una profesión, obtener la preparación adecuada y asegurarse el empleo más ajustado a esa formación. Hay un primer error de apreciación que no se va a admitir: si hay el derecho universal a elegir carrera (demanda), se han creado tantas titulaciones como fuera necesario (oferta). El engaño de conveniencia ha sido establecer las notas de corte para ajustar oferta y demanda, con la paradoja de que hay carreras de alta complejidad para las que se requiere un aprobado del bachiller y otras con ese corte mucho más alto (periodismo, para más inri) con materias más que asequibles.
Información publicada en la página 26 de la sección de Economía de la edición impresa del día 11 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Partir de la demanda que requiere nuestro modelo socieconómico ha sido acusado de mercantilismo de los saberes, fijarse solo en las salidas. Pero algo se habrá hecho mal cuando el resultado final son millones de titulados, con sus ampliaciones (másters, idiomas...) que no encuentran un empleo adecuado. La llamada falta de empleabilidad, ¿cómo se aplica aquí? De la peor manera posible, pero comprobable: desaprendiendo. Los conocimientos se borran al poco de no aplicarlos. Y así tenemos una situación inversa a lo de los bribones que inventan títulos. Ocultarlos para obtener un empleo.