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LUCHA CONTRA LA EVASIÓN FISCAL

Bruselas plantea nuevas medidas para desmontar la ingeniería fiscal de las multinacionales

La Comisión Europea adoptará el miércoles un nuevo paquete legislativo para eliminar lagunas en el sistema

SILVIA MARTINEZ / BRUSELAS

Domingo, 24 de enero del 2016 - 17:50 CET

La Comisión Europea quiere que 2016 marque un antes y un después en la  lucha contra la evasión fiscal y la elusión de impuestos, que sea el año de la reforma y la transparencia fiscal. Y su próximo movimiento llegará este mismo miércoles con la adopción de dos nuevas iniciativas legislativas por parte del colegio de comisarios con las que Bruselas pretende eliminar media docena de lagunas que permiten, especialmente a las grandes empresas, limitar el pago de impuestos por medio de una ingeniería fiscal agresiva.

El objetivo, señala el borrador de la propuesta que defenderá el responsable de asuntos económicos, Pierre Moscovici, es evitar que los contribuyentes se zafen del pago de impuestos y aprovechen las disparidades que existen entre los sistemas tributarios nacionales para reducir su factura fiscal. “Los contribuyentes pueden beneficiarse de tipos impositivos bajos, de dobles deducciones o asegurarse de que sus ingresos se mantienen libres de impuestos (…) El resultado es una distorsión del mercado interior y a menos que sea afrontado con eficacia se podría crear un entorno de competencia fiscal desleal”, advierten en el texto.

Bruselas propondrá a los gobiernos de la UE actuar en seis frentes para evitar otras tantas lagunas. Por ejemplo, para evitar que las grandes multinacionales financien a sus filiales en países con una elevada fiscalidad haciendo que devuelvan el préstamo con intereses inflados. “De esta forma se reduce la base imponible de la filial en el país de elevada tributación al tiempo que aumenta en el país de baja tributación. El resultado es una base imponible reducida para todo el grupo”, alertan. La idea es sortear esta brecha limitando el interés máximo que una compañía puede deducirse cada año de los beneficios, en línea con el 30% máximo que propone la OCDE -en el marco de la lucha contra la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios-, aunque permitiendo a los Estados miembros que así lo deseen introducir umbrales más estrictos. Aseguradoras e instituciones financieras quedarían de momento al margen.

El plan también contempla medidas para evitar que los contribuyentes intenten reducir el pago de impuestos, fijando su residencia fiscal o trasladando sus bienes a países con una baja fiscalidad, medidas para evitar que los ingresos extranjeros puedan entrar en el circuito del mercado interior sin tributar y para evitar que las empresas trasladan sus beneficios a países donde desarrollan una escasa actividad económica así como una regla anti-abusos para cubrir las lagunas que puedan existir en la reglamentación de un país contra la evasión fiscal. “Permitiría a las autoridades denegar a los contribuyentes beneficiarse de acuerdos fiscales abusivos”, apunta el documento sobre una propuesta que califican “el mínjmo necesario” para proteger el mercado interior.

Además, según confirman fuentes del Ejecutivo comunitario, la Comisión propondrá que las multinacionales tengan que remitir obligatoriamente información sobre los impuestos que pagan a las haciendas nacionales aunque de momento no pedirá que los datos tengan que ser de dominio público. Según anunció recientemente Moscovici ante la comisión de la Eurocámara que investiga los pactos fiscales, aunque es partidario de transparencia en este terreno la nueva legislación no debería perjudicar a las empresas europeas respecto a competidores extranjeros. A lo largo del año completarán el trabajo con otras propuestas, incluida una destinada a crear una base imponible consolidada común del impuesto de sociedades.

Este nuevo paquete se enmarca en la respuesta comunitaria al escándalo conocido como Luxleaks, destapado por una consorcio de periodistas internacionales a finales de 2014. La investigación sacó a la luz la existencia de acuerdos fiscales entre Luxemburgo y más de 300 multinacionales que permitieron minimizar el pago de impuestos canalizando beneficios a través del Ducado. Lo llamativo es que fueron negociados cuando el actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dirigía este pequeño país. No es, sin embargo, el único Estado miembro investigado.

Hasta ahora Bruselas ya ha tumbado los pactos fiscales cerrados entre Luxemburgo y la entidad financiera del grupo automovilístico Fiat, el cerrado por Holanda con el gigante de las cafeterías estadounidense Starbucks y el régimen belga que permitió a 35 multinacionales deducirse de la base del impuesto de sociedades hasta un 90% de los beneficios y por lo que Bruselas pide a Bélgica que recupere 700 millones de euros. La lista de afectados, no obstante, puede crecer en breve porque hay muchas otras empresas cuyos tratos fiscales están también en el punto de mira de los servicios de la competencia comunitarios como el caso de Amazon, Apple o McDonalds. Si los nuevos planes de Bruselas llegan a buen puerto estas empresas tendrán cada vez menos menos vías de escape.

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