No han sido los excesos propios de la fiesta mayor, pero está la cosa como para hacerle ascos a un dulce, aunque se elabore con sacarina. Resulta que la semana acabó, para las estadísticas, como una de las mejores del año. La segunda, para ser más concretos. Así en España como en Italia, las dos bolsas más vapuleadas en julio, que por una vez pueden exhibir mejor puntuación semanal que las grandes -Gran Bretaña, Alemania, Francia-, como el club modesto que empata el partido por unos minutos.
Información publicada en la página 19 de la sección de Economía de la edición impresa del día 18 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Había que ponerle razones al auge de los índices, y se encontró como augur propio nada menos que a la cancillera Merkel, que desde Canadá sorprendió a propios extraños -más a los primeros- diciendo que apoyaba a Mario Draghi, responsable del BCE , en su doctrina de que hay que hacer lo que sea para salvar al euro. No es esa, precisamente la doctrina oficial tedesca. Pero los mercados lo apreciaron lo suficiente mojar en tinta verde. Claro que aquí viene la segunda y definitiva explicación: en una semana la bolsa española apenas ha intercambiado 4.700 millones de euros, síntoma de que la recuperación del Ibex puede no ser tan resistente como parece. Pero así se inscribe el cierre de ayer, con un avance del 1,94% en una sesión y el 7,28% en cinco. Los 7,561 puntos con que se iniciarán las cotizaciones del lunes tendrán por delante un panorama muy distinto al paseo de esta semana de trámite. De un lado, el primer ministro griego, Andonis Samarás, inicia su ronda de visitan a los pesos pesados del euro para pedir un poco de prórroga. Del otro, consejo de ministros en la Moncloa para hablar, sí, de la petición de crédito para España.