La falta de mujeres en la cúpula del Banco Central Europeo (BCE) y la total ausencia de voluntad política de los ministros para remediarlo decidió ayer a la mayoría del Parlamento Europeo a votar contra la nominación de Yves Mersch (exgobernador del Banco de Luxemburgo) como nuevo miembro del comité ejecutivo de la institución, en sustitución del español José Manuel González-Páramo.
Información publicada en la página 28 de la sección de Economía de la edición impresa del día 26 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Un total de 325 eurodiputados votaron contra la nominación, 300 a favor y 49 se abstuvieron en un voto secreto en el hemiciclo. El rechazo fue por estrecho margen, pero no por ello fue menos sonora y pública la bofetada propinada por los eurodiputados al Eurogrupo para advertirle que «el BCE no puede continuar siendo un club exclusivamente masculino».
«Ninguna mujer ha formado parte del directorio del BCE desde el 2011, una situación agravada por la ausencia de presidentas en los bancos centrales de la zona euro», recordó el eurodiputado verde Philippe Lamberts. La próxima renovación del comité ejecutivo del BCE no se producirá hasta el 2018, por lo que la institución seguirá sin presencia femenina durante seis años más si se confirma el nombramiento de Mersch. La Eurocámara está molesta además con el Eurogrupo porque en las últimas cuatro renovaciones del comité directivo del BCE ya había insistido en la ausencia de candidatas femeninas.
Ésta es la primera vez que la Eurocámara vota contra el candidato nominado por el Eurogrupo para la cúpula del BCE, lo que realza la gravedad del toque de atención formulado a la tradicional tendencia de los ministros a proponer candidatos masculinos para los puestos de responsabilidad.
El voto del Parlamento Europeo no es vinculante, pero creará una situación políticamente embarazosa si el Eurogrupo decide seguir adelante con el nombramiento de Mersch. «Espero que el Consejo de la UE demuestre su sentido común y retire la candidatura de Mersch proponiendo nuevos candidatos» entre los que figuren mujeres, señaló la eurodiputada liberal Sylvie Goulard. «Sería un enorme error político y transmitiría una señal equivocada si el Consejo de la UE confirma el nombramiento de Mersch», indicó Goulard.
Por el contrario, el grupo popular, principal fuerza política de la Eurocámara, recomendó al Consejo de la UE que haga caso omiso del voto parlamentario y que nombre sin tardanza a Mersch «a la vista de los problemas económicos actuales». «Es irresponsable tomar como rehén a un candidato cualificado por motivos de paridad entre hombres y mujeres», argumentó la vicepresidenta del grupo popular Corien Wortmann-Kool. Esta actitud fue criticada por otras fuerzas políticas, que acusaron al grupo popular de socavar el voto democrático de la Eurocámara.
«Esta demostrado que el equilibrio de género conduce a una menor toma de riesgos en las entidades financieras. Necesitamos más que palabras y vagas promesas para corregir el desequilibrio de géneros en el BCE. Hace falta una hoja de ruta con urgencia, no sólo para el BCE, sino para todas las instituciones públicas», insistió la presidenta de la comisión parlamentaria de Asuntos Económicos, Sharon Bowles (liberal).