El Banco Central Europeo (BCE) cumple ya 22 semanas sin comprar deuda soberana de los países de la zona euro, a pesar de las tensiones existentes en los mercados, especialmente en el italiano y el español. La brecha entre los países cada vez más asfixiados, sin posibilidad de financiarse, y los que gozan de la confianza de los inversores se hace insostenible, como se demostró ayer en varias operaciones que tuvieron lugar en los mercados de renta fija.
El presidente del BCE, Mario Draghi (izquierda), y el comisario europeo Olli Rehn, en una imagen de arhivo. AFP / GEORGES GOBET
Información publicada en la página 17 de la sección de Economía de la edición impresa del día 14 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Francia y Alemania colocaron deuda a tipos de interés negativos. Es decir, emitieron deuda a corto plazo por la que no remunerará a los inversores, sino que más bien cobrarán por ella. Los grandes fondos prefieren depositar su dinero en países que consideran seguros aun a costa de obtener una rentabilidad nula. Así, Alemania y Francia colocaron, respectivamente, 3.770 y 7.187 millones a medio plazo, en ambos casos con intereses negativos.
Bien distinta fue la subasta del Tesoro italiano, que emitió 8.000 millones de euros en bonos aun año a un interés del 2,767%, superior al que ofreció en la anterior emisión comparable, que fue un 2,697%. Una escalada, la italiana, que España conoce bien, ya que en cada emisión el tipo de interés demandado por el mercado crece. La prima de riesgo española, la diferencia entre el tipo del bono español y el del alemán, cerró ayer en los 550 puntos y dejó la rentabilidad del bono español en el 6,87%. Y todo apunta a que se mantendrá en estos niveles durante lo que queda de verano, sobre todo, si el BCE mantiene la tónica actual.
El banco central que dirige Mario Draghi ya advirtió el pasado 2 de agosto de que la institución no comprará deuda de países en apuros. Si los países periféricos sufren una imparable escalada de sus primas de riesgo deberán solicitar la ayuda al fondo de rescate europeo y es en ese momento en el que el BCE actuará.
La presión se traslada así a España e Italia, que deberán decidir en las próximas semanas si solicitan la ayuda. Ambos países han abierto la puerta a hacerlo. En el caso español, esta ayuda se sumaría al rescate en marcha para la banca española, que movilizará fondos por valor de 100.000 millones de euros.
CONDICIONALIDAD / Los países que soliciten la ayuda deben prepararse para más sacrificios para enjugar sus déficits excesivos y reducir la deuda. El vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, confirmó ayer, en una entrevista publicada en The Wall Street Journal, que el rescate de la deuda implicará «una condicionalidad estricta» y la solicitud previa del país afectado.
«Estos instrumentos, que permitirán la intervención en los mercados de bonos cuando sea necesario, deben seguir a una petición de un Estado miembro y estarán sujetos a una estricta condicionalidad», sostuvo el comisario, para quien «garantizar que estos instrumentos ayuden a reducir las primas de riesgo de forma duradera, solo estarán disponibles para Estados miembros que persigan buenas políticas presupuestarias, reformas estructurales para el crecimiento y el empleo y aborden los desequilibrios macroeconómicos».
Rehn dejó claro que «las condiciones se establecen a través de los procesos políticos establecidos entre los líderes nacionales y europeos» y «la Comisión permanece dispuesta a llevar a cabo la vigilancia de la condicionalidad estricta y eficaz tal y como sea necesario». En el caso de España, Rehn defendió las medidas adoptadas por el Gobierno español hasta el momento.