Entre el 2010 y el 2012, el sistema financiero español ha perdido más de 40 entidades ¿en su mayor parte cajas¿ más de 15.000 trabajadores y cerca de 5.000 oficinas. Grosso modo ese es el saldo que ha dejado tras de sí la explosión de la burbuja del ladrillo. Pero pese a las abultadas cifras, el extraordinario ejercicio de adelgazamiento se ha llevado a cabo en un entorno de paz laboral, puesto que los trabajadores y la banca habían encontrado la manera de ejecutar los recortes de forma poco traumática. Mejor dicho, bastante bien recompensados. Hasta ahora. La reforma laboral ha supuesto un cambio importante en el enfoque que los bancos que tienen procesos de reestructuración pendientes aplican ahora al problema. "Parece que haya sido elaborada ad hoc para que las entidades financieras puedan hacer ajustes sin problemas", comentó ayer Jose Maria Àlvarez, secretario general de UGT de Catalunya durante un acto de protesta ante la sede del BBVA en Catalunya.
La integración de Unnim en la red del BBVA resulta un ejemplo evidente de cómo ha cambiado la manera de hacer frente a la necesidad de adelgazamiento. Un centenar de delegados sindicales de todas las centrales con presencia en Unnim y en el BBVA (CCOO, UGT, CGT y SEC) se concentraron ayer ante la sede en Barcelona del banco que preside Francisco González para protestar por el plan de reestructuración que quiere llevar a cabo la entidad tras la absorción de Unnim. Los trabajadores se oponen a la idea del banco de concentrar las bajas laborales y el cierre de oficinas en la red de Unnim.
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